El cuento de la neo-torrija
El Fiscal
En una ciudad que nunca ha llamado 'yayas' a las abuelas, solo faltan las torrijas para perros
La clave está en la Canina
La otra memoria
¡Ha llegado la neo-torrija como el tapicero a su ciudad! No se sabe si es peor el sacrilegio perpetrado contra el dulce manjar de la cuaresma por antonomasia, o eso de las "torrijas de la yaya" que se anuncian en un nuevo establecimiento muy pregonado por las redes sociales. Como denuncia el periodista Miguel Ángel Moreno con todo acierto, ¿cuándo se ha llamado 'yaya' a una abuela en Sevilla? Nunca. Una, dos y tres, que salga el buenista del "para gusto los colores", o el que confunde la libertad de comercio con eso tan difícil de tener criterio. ¿Cuándo ha habido torrijas de lotus, baileys, frutos del bosque o chocolate blanco? La lista de sabores es más parecida a la de los turrones navideños que a una oferta de postres de cuaresma. ¡Parecen torrijas para Halloween! Es sabido qué ocurre con los turrones: se acaban los de almendra y se quedan en los estantes los de las 'chucherías' comerciales. Los gofres atorrijados son una cosa y las torrijas otras. Podrían ofrecer ya las torrijas para perros. Guau. Están tardando, como los buenistas. Menos mal que hoy tenemos vía crucis, que es cosa seria. ¡Perdona a tu pueblo, Señor!
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