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La autopsia confirma que la víctima de La Algaba murió tras recibir 480 puñaladas

Diez de las cuchilladas causaron una "hemorragia severa y aguda" de la mujer, que fue hallada con el arma clavada en la espalda

La Fiscalía de Sevilla imputa al asesino de las 480 puñaladas un crimen con alevosía y ensañamiento

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Las claves del crimen de la Algaba / Chantal de la Cruz

La autopsia confirma que Ana Isabel V. N. murió tras recibir un total de 480 puñaladas por parte de David A. S., el asesino confeso. Los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Sevilla acaban de remitir al juzgado de Instrucción número 18 el informe de la autopsia realizado al cadáver de la víctima, en el que corroboran que la mujer falleció en la tarde del 14 de diciembre de 2025 tras recibir esas 480 puñaladas propinadas con un cuchillo de cocina que tiene una hoja de 12 centímetros de longitud. Según han explicado a este periódico fuentes del caso, el minucioso estudio realizado por los dos forenses detalla cada una de las 480 heridas por arma blanca que presentaba el cuerpo y que convierten este asesinato en un brutal crimen que no tiene paragón en la crónica negra mundial.

Del total de heridas, 474 son heridas inciso-punzantes localizadas en la cara, el cuero cabelludo, el cuello, el tórax, el abdomen, la región dorsal y en las extremidades. De estas 474, diez de ellas penetraron en el tórax, causando hemotórax y lesiones pulmonares bilaterales, y una penetró en el abdomen, lesionando el riñón izquierdo y causando una hemorragia de la celda renal, precisan los forenses, que añaden que estas lesiones ocasionaron una "hemorragia severa y aguda", tanto a nivel torácico y abdominal, como externa. Esta hemorragia se considera por los expertos como la responsable del fallecimiento de Anabel por shock hipovolémico.

Las otras seis heridas, hasta completar las 480 totales, son incisas y se ubican en la cara, el cuero cabelludo y los antebrazos. El informe de la autopsia concluye asimismo que "todas las heridas presentan características de vitalidad", es decir, que la víctima se hallaba con vida cuando recibió cada una de las puñaladas, lo que avalaría que hubo ensañamiento por parte del agresor.

El agresor comenzó el ataque de frente y persiguió a la víctima hasta el baño

Los forenses también se pronuncian sobre cómo se produjo el ataque y, en este sentido, afirman que "la hipótesis más probable es que la agresión comenzara con ambos enfrentados, produciéndose las heridas de la parte anterior del cuerpo, y terminase con la víctima tendida en el suelo en decúbito prono, recibiendo las heridas de la parte posterior, hasta que el agresor se detuvo dejando el arma clavada en la región dorsal del cadáver".

Por último, el dictamen fija la data probable de la muerte sobre las 14:00 horas del domingo 14 de diciembre de 2025.

Alegó que sufrió "un arrebato" por el elevado consumo de drogas

La llegada del informe se ha producido cuando el asesino confeso lleva más de tres meses en prisión preventiva y tras haber reconocido la autoría del homicidio desde el mismo momento en que fue detenido. "Me dio un arrebato y la maté". Esa es la explicación que ofreció el joven en su declaración, en la que alegó el elevado consumo de hachís y cocaína como detonante de un crimen en el que estuvo acuchillando a la víctima durante unos "cinco minutos", según confirmó el atestado elaborado por el Equipo de Homicidios de la Guardia Civil. El único motivo que ofreció el investigado es que sintió "un impulso muy grande" que le llevó a matar a Ana Isabel.

Los investigadores destacaron el "salvaje ensañamiento" que David mostró con su casera, un crimen que se produjo "sin previo aviso y sin un motivo claro aparente, privando a la víctima de defensa alguna", sorprendiéndola con las primeras cuchilladas y persiguiéndola por la vivienda impidiendo su huida, hasta que finalmente acabó con su vida en el cuarto de baño. "Quería acabar con ella y no paré hasta que lo conseguí", llega a afirmar en su confesión el joven, que se trasladó desde Alhaurín de la Torre (Málaga) a Sevilla para trabajar en octubre de 2024. David vivió primero en la capital, en casa de un amigo al que había conocido en una escuela taller de la localidad malagueña, y después se mudó a un piso de la calle Doctor Fedriani, hasta que lo echaron del mismo. Después se fue a vivir a la casa de este amigo en La Algaba, hasta que en agosto de 2025 Ana Isabel le alquiló una habitación en su vivienda de la calle Buganvilla.

Asesinato con alevosía y ensañamiento

La Fiscalía de Sevilla atribuye a David A. S. un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, en el que ha apreciado una circunstancia atenuante en su conducta, por haber confesado el crimen cuando fue detenido por la Guardia Civil. Lo que no aprecia por el momento el Ministerio Público es otra atenuante por el consumo de drogas que David también alegó al confesar el crimen y los análisis han confirmado que la sustancia que se le intervino durante su arresto es cocaína.

En su declaración policial, David aseguró que era consumidor de hachís desde los 15 años y de cocaína desde los 18, y que consumía constantemente hasta el punto de que si no consumía más es porque no tenía más dinero. Debido a su adicción, según su testimonio, ha tenido en los últimos tiempos "problemas mentales", de ansiedad, insomnio y también "ideas suicidas espontáneas". David afirmó que la noche previa al crimen no durmió, que se fumó cinco o seis porros y consumió mucha cocaína aunque no recuerda qué cantidad, pero dice que consumió hasta la una de la tarde de ese domingo. 

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