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Un paraíso terrenal

Paradas

Desde el Consistorio se promueve la participación ciudadana, dando prioridad a las obras de accesibilidad y mejora urbana, sin olvidar a los jóvenes paradeños y la promoción de actividades. El Carmen de los Arrayanes, casa nazarí que tiene como referente la propia Alhambra, es el reclamo turístico por excelencia.

Un paraíso terrenal
F. F. B. Paradas

19 de septiembre 2014 - 01:00

José Luis Romero Núñez y María del Carmen Muñoz García tienen el enorme privilegio de vivir en una hermosa casa palacio nazarí. El amor de José Luis por este arte le inspiró esta "pequeña Alhambra" o Carmen de los Arrayanes, como es más conocida.

Nos tenemos que remontar a la niñez de este amable y sabio hombre, cuando encontró el libro que sembró el germen de lo que, tras 12 años de obras y esfuerzos, es hoy una realidad. La Alhambra y el Generalife, dio paso a Planos alzados, secciones y detalles de la Alhambra (de Owen Jones y Jules Joury), que han permitido a quien hubiera querido ser carpintero, hacer de su hogar una joya arquitectónica.

En los últimos tres años de obras, visitó el edificio original hasta 143 veces, con el fin de realizar dibujos y hablar con artesanos y expertos. "Hay que acudir siempre al origen cuando se quiere hacer algo bien", comenta José Luis con paciencia, con dulzura a la visitante 2.500 de su casa.

El medio siglo en el que regentó un comercio de textil frente a la iglesia de San Eutropio de Paradas, no le mermó su paciencia para, de manera autodidacta, leer y estudiar un arte exquisito, poético, que deslumbra a todo el que tiene el privilegio de disfrutar de la hospitalidad de esta familia.

Mi vivienda, explica el sabio, "dispone de una planta árabe de cerca de 400 metros cuadrados distribuidos, en gran parte, por el salón y patio cubierto inspirado en la torre de las infantas de Granada. Contamos, por otra parte, con cuatro habitaciones en otra planta". Asimismo, las numerosas estancias de la vivienda tienen decoraciones de yesería, azulejería en sus paredes y techos de lacería. Además de un vergel con agua y una piscina cubierta por una cúpula deslizante. La casa cuenta, concluye Romero, "con 200.000 piezas de azulejos". Un trabajo laborioso que, en todo su conjunto, enamora a quien lo visita. Porque ¿a quién no le emociona encontrar un paraíso en la tierra?

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