Cómo afectan los cambios hormonales a la boca: "Anticipamos los picos de sensibilidad y evitamos sustos"
Las hormonas no crean la placa bacteriana, pero sí pueden convertir una pequeña acumulación en una inflamación importante, cómo explica la doctora Laura Pérez
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La salud de la boca abarca más que solo el cepillado y, aunque muy pocas personas sean conscienten está muy relacionado con las hormonas. En etapas como la menstruación, el embarazo, el posparto o la menopausia, la respuesta de los tejidos orales (encías, saliva, mucosa e incluso el esmalte) se intensifica.
El resultado se traduce en un sangrado al cepillado, sequedad bucal, llagas y mayor riesgo de gingivitis si no se refuerza la higiene. “Las hormonas no crean la placa bacteriana, pero sí pueden convertir una pequeña acumulación en una inflamación importante. Por eso, en estas etapas hay que ser especialmente constantes con la higiene y las revisiones”, señala la doctora Laura Pérez, directora médica de la clínica dental Pérez Saavedra. “Si entendemos el calendario hormonal, anticipamos los picos de sensibilidad y evitamos sustos: se trata de adelantarse y ajustar hábitos, sin alarmismos”, añade la doctora Pérez.
Menstruación y fase premenstrual
Las encías están más sensibles e inflamadas, sangrado puntual al cepillarse, llagas recurrentes y sensación de boca seca. En los días con picos y bajadas hormonales aumenta el riego de la encía y su sensibilidad a la placa bacteriana. Por eso, una pequeña acumulación puede inflamar más de lo habitual y dar lugar a sangrado o llagas puntuales. No se debe interrumpir la higiene si hay sangrado, de hecho, conviene reforzar la limpieza pero con cuidado y un cepillo de filamentos suave y usar hilo o cepillos interdentales a diario. Beber más agua y limitar los alimentos ultraprocesados y los azúcares. “Si la encía sangra justo antes de la regla, no es una señal para detener el cepillado: es un aviso para hacerlo mejor. Unos días de constancia marcan la diferencia”, aclara la doctora Pérez.
Embarazo
Se puede dar gingivitis gestacional (encías rojas, inflamadas y que sangran) y aparición de un pequeño bulto benigno en la encía (granuloma del embarazo) que suele desaparecer tras dar a luz. Las náuseas y vómitos pueden erosionar el esmalte. Esto ocurre porque el aumento mantenido de estrógenos y progesterona potencia la respuesta inflamatoria de la encía, y las náuseas con vómitos exponen el esmalte a ácidos que lo debilitan. De ahí el sangrado fácil y la sensibilidad si la higiene no es constante. Para evitarlo o disminuirlo, se debe tener una higiene profesional en la clínica dental durante el segundo trimestre, cepillado tres veces al día con pasta fluorada y limpieza interdental. Si hay vómitos, enjuagar con agua, esperar 30 minutos y cepillarse.
La duda de si se debe acudir al dentista durante la gestación es habitual en muchas mujeres. “Durante el embarazo podemos tratar la boca con seguridad. La limpieza profesional en el segundo trimestre reduce el sangrado, mejora el confort y evita muchos riesgos en el embarazo y el parto”, advierte la doctora.
Posparto y lactancia
Durante el posparto, se produce una sequedad de boca, llagas, sangrado ocasional al cepillado y apretamiento y/o rechinamiento nocturno (bruxismo) con dolor mandibular. Esto ocurre por los cambios hormonales del posparto, sumados a la falta de sueño y el estrés, reducen el flujo salival, aumentan la tensión muscular mandibular y propician los descuidos en la higiene. Para recuperar se debe volver cuanto antes la rutina ideal de higiene y programar una revisión en los tres primeros meses tras el parto.
Perimenopausia y menopausia
La situación que más se repite es la sequedad de boca, saliva más espesa, sensación de “boca pegajosa”, encías que se retraen, mayor sensibilidad, y halitosis. Esto ocurre por la bajada de estrógenos reduce el flujo salival y altera la mucosa oral. Con menos saliva (que protege y limpia), es más fácil notar sequedad, halitosis y sensibilidad, y la encía puede retraerse si no se cuida. Para aliviarlo, se debe hacer una hidratación frecuente, chicles o pastillas con xilitol para estimular la producción de saliva, colutorios sin alcohol y visitas periódicas al odontólogo. “La sequedad bucal no es algo que haya que normalizar: hoy en día existen soluciones sencillas que mejoran mucho el día a día”, enfatiza la doctora Pérez.
Un apunte importante: los anticonceptivos hormonales y la terapia hormonal sustitutiva pueden modificar la respuesta de la encía a la placa bacteriana en algunas mujeres. “No tiene por qué suceder, pero refuerza la necesidad de vigilancia y de personalizar la prevención en esta etapa”, señala la doctora Pérez.
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