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Paloma Fernández, psicóloga en Sevilla, sobre San Valentín: "A partir de los 30 muchas personas sienten presión por tener pareja"
La psicóloga explica cómo la celebración de este día puede incentivar la idea de que hay que tener pareja porque es lo común a ciertas edades
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En las últimas décadas, el Día de San Valentín ha pasado de ser una fecha con raíces principalmente religiosas y locales que datan de la antigua Roma, a convertirse en un fenómeno global en el que la manera de celebrarlo ha tenido una tendencia homogeneizadora. Lo que hace unos años se festejaba de forma discreta en algunos países, hoy ocupa escaparates y campañas publicitarias en los medios y en las redes sociales a las que se tiene acceso desde casi cualquier parte del planeta.
Desde días antes del 14 de febrero, muchas ciudades del mundo se llenan de corazones rojos y el intercambio de regalos se posiciona como un gesto normalizado para cientos de parejas. Con independencia del país, la escena se repite: cenas románticas, ramos de rosas, chocolates en forma de corazón y declaraciones públicas de amor en redes sociales. La diversidad de expresiones afectivas ha quedado, en muchos casos, reducida a una forma relacional que se replica cada año.
Esto trae consigo consecuencias tanto a nivel económico como social, que en ocasiones no son positivas y que ponen de manifiesto la existencia de unas expectativas a nivel relacional que no siempre son reales. De esto es de lo que ha querido hablar la psicóloga sevillana Paloma Fernández, quien a través de sus redes sociales ha publicado un vídeo explicando cómo la celebración de este día puede amplificar el malestar para algunas personas.
La comparación social en San Valentín
Fernández explica que, en ocasiones, San Valentín no genera malestar por el hecho de estar soltero o soltera, "sino por sentir que no deberíamos estarlo". Esto es lo que la profesional explica como "la presión invisible de tener pareja", para lo que está bien recordar que este día se podrá ver parte de la realidad, pero no toda.
A este respecto, Paloma detalla que en torno al 14 de febrero es normal "estar bombardeado" de fotografías y vídeos de cenas aparentemente perfectas o declaraciones de amor únicas, y que de manera inconsciente el cerebro de algunas personas tiende a comparar, aunque no quieran.
Según la teoría de la comparación social (Festinger, 1954) los seres humanos suelen evaluarse en comparación con otras personas, de manera que si esa comparación es ascendente, es decir, con personas a las que se considera mejor situadas, de manera general esa comparanza va a producir insatisfacción.
La heurística de disponibilidad
Al hilo de lo anterior, Paloma Fernández hace mención a la heurística de disponibilidad, que no es más que un atajo que hace la mente con la que evalúa la probabilidad de que pase algo basándose exclusivamente en los ejemplos que una persona tiene de algo. De este modo, si alguien ve muchas imágenes de parejas felices celebrando San Valentín, puede determinar que eso es lo normal aunque estadísticamente no sea así.
Fernández argumenta que se puede interpretar como: "Todo el mundo tiene pareja menos yo", lo cual supone una presión social que se incrementa a partir de los 30 años. Se trata de "la idea cultural de que a esta edad debes tener tu vida afectiva resuelta", por lo que en ocasiones lo que más dolor puede ocasionar no es el hecho de no tener pareja, sino la comparación que se suele establecer y que lleva a algunas personas a sentir que está "desincronizado con el reloj social".
Enfrentar el malestar originado en fechas señaladas
Para poder enfrentar de manera amable el posible malestar originado en fechas señaladas, en el que hay unas expectativas determinadas en torno a ellas, Paloma Fernández comparte los siguientes consejos:
- Cuestionar el sesgo: no exponerse a las comparativas en redes sociales y cuestionar esos pensamientos automáticos que pueden surgir para buscar la autorregulación a través de ser más realistas. En este sentido, la psicóloga insiste en que lo que se ve es una selección de la realidad, no una muestra representativa de la misma.
- Conexión social: hablar con amigos y amigas que estén en una situación similar puede ayudar a rebajar el malestar, así como hacer planes alternativos que puedan favorecer el bienestar personal.
- Compasión con uno mismo: como algo necesario, Paloma Fernández aconseja validar el malestar que se pueda sentir e incluso normalizarlo. Puede ser habitual sentirse así y no hay que sentirse culpable por ello. En este sentido la profesional explica que se puede desplazar la atención desde el "lo que no tengo" a "la manera en que quiero vivir", para evitar que el malestar se incremente.
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