Esta psicóloga explica por qué hablar rápido esta relacionado con un mecanismo de defensa
La evitación experiencial se puede manifestar en diferentes formas y es un concepto de la psicología contemporánea
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Seguro que alguna persona cercana, ya sea de nuestro grupo de amigos o en nuestra familia, habla rápido. Podemos pensar que se trata de una casualidad, pero la psicología está detrás de ello. La psicóloga Ainhoa explica que le pasa a estas personas en sus redes sociales. De hecho, esta conducta recibe el nombre de evitación experiencial y se trata de un tipo de defensa psicológica.
No se trata de correr porque se tenga prisa, sino porque la persona no se quiere quedar en ese lugar durante mucho tiempo. Desde la psicología de la conducta, se ve al individuo acelerado para evitar contactar con las sensaciones incómodas, como pueden ser la inseguridad, la vergüenza o el miedo al juicio. Cuando se baja la velocidad, aparece el cuerpo, la emoción, la duda y el miedo a no ser escuchado.
Este concepto está dentro de la psicología contemporánea y, en concreto, en el marco del Acceptance and Commitment Therapy (ACT) desarrollada por Steve C. Hayes. Desde una perspectiva evolutiva, evitar el dolor tiene sentido: alejarnos de una amenaza física aumenta nuestras probabilidades de supervivencia. Sin embargo, cuando aplicamos la misma lógica a nuestras experiencias internas —como el miedo, la tristeza o la culpa— entramos en un terreno más complejo. No podemos escapar de nuestros propios pensamientos del mismo modo que escapamos de un peligro externo. Cuando intentamos no sentir ansiedad, por ejemplo, a menudo terminamos vigilando constantemente si la ansiedad aparece, lo que paradójicamente la hace más presente.
La evitación experiencial puede manifestarse de múltiples formas. Algunas personas evitan situaciones sociales para no sentir vergüenza; otras recurren al trabajo excesivo para no enfrentarse a sentimientos de vacío; otras utilizan el consumo de la comida o el entretenimiento compulsivo para distraerse de emociones dolorosas. En todos estos casos, el problema no es la emoción en sí, sino la relación rígida y temerosa que se establece con ella.
Uno de los efectos más relevantes de la evitación experiencial es la reducción progresiva del repertorio conductual. Cuando alguien comienza a evitar aquello que le genera malestar, su mundo se va estrechando. Por ejemplo, si una persona evita hablar en público por miedo al juicio, puede terminar rechazando oportunidades académicas o laborales importantes. Así, el intento de protegerse del malestar emocional termina generando consecuencias más dolorosas, como la frustración o el arrepentimiento.
La ACT propone una alternativa basada en la aceptación y la flexibilidad psicológica. En lugar de luchar contra las experiencias internas, se invita a observarlas con apertura y sin juicio, reconociendo que forman parte de la condición humana. Esto no significa resignarse al sufrimiento, sino cambiar la forma en que nos relacionamos con él. A través de prácticas como la atención plena y la clarificación de valorespersonales, la persona puede aprender a actuar en dirección a lo que considera significativo, incluso en presencia de emociones difíciles.
Es importante señalar que la evitación experiencial no es, en sí misma, un defecto moral ni una debilidad. Es una estrategia aprendida, reforzada culturalmente en muchos contextos donde se promueve la idea de que debemos “sentirnos bien” todo el tiempo. Sin embargo, comprender sus límites permite abrir espacio a formas más saludables de afrontar la experiencia interna.
Referencias bibliográficas:
- Vídeo sobre la psicóloga Ainhoa y la relación entre hablar rápido y un mecanismo de defensa: https://www.tiktok.com/@ainhowins/video/7602631558024940822
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