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"Termina el día con una historia tranquila", el consejo de una psicóloga a unos padres

Estos tips fomentarán un desarrollo emocional y una mejor salud física

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Niño dormido / Pexels

Muchos niños no descansan bien y ese es uno de los motivos de consulta psicológica. Los padres llegan a terapia preguntándose porque sus hijos se muestran tan cansados siempre. De hecho, buscan adaptar la rutina para que se encuentren más despejados y puedan realizar todas las actividades de forma cómoda. La psicóloga Jessica Torrico explica qué se debe hacer para que se muestren más despiertos durante el día y puedan dormir toda la noche sin sobresaltos.

El sueño afecta tanto al comportamiento como a la concentración y la estabilidad emocional. Así que la solución se traduce en una rutina clara. El descanso en los niños es un aspecto fundamental de su desarrollo físico, cognitivo y emocional. Según los psicólogos infantiles, dormir bien no es solo una necesidad biológica, sino también un pilar clave para el aprendizaje, la regulación emocional y la salud mental a largo plazo. Durante el sueño, el cerebro infantil procesa la información adquirida durante el día, consolida la memoria y regula funciones esenciales para el crecimiento.

Los especialistas señalan que el sueño influye directamente en el desarrollo cerebral. En las primeras etapas de la vida, el cerebro del niño se encuentra en constante construcción, formando nuevas conexiones neuronales. Durante el descanso, especialmente en las fases profundas del sueño, estas conexiones se fortalecen. Por esta razón, los niños que duermen las horas recomendadas suelen mostrar mejores capacidades de atención, lenguaje y resolución de problemas. En cambio, la falta de sueño puede afectar negativamente el rendimiento escolar y la capacidad de concentración.

Desde el punto de vista emocional, el descanso también cumple un papel crucial. Los psicólogos explican que dormir poco o mal puede provocar irritabilidad, cambios de humor y dificultades para manejar las emociones. Un niño cansado suele ser más impulsivo, menos tolerante a la frustración y tiene mayor probabilidad de presentar conductas desafiantes. El sueño ayuda a regular las emociones porque permite que el cerebro recupere el equilibrio necesario para responder de manera adecuada a las situaciones diarias.

Además, el descanso está estrechamente relacionado con la salud física. Durante el sueño, el cuerpo libera hormonas del crecimiento que son esenciales para el desarrollo de huesos y músculos. Asimismo, dormir bien fortalece el sistema inmunológico, ayudando a los niños a combatir infecciones y enfermedades. Los psicólogos, en conjunto con pediatras, advierten que la privación crónica del sueño puede aumentar el riesgo de problemas de salud como la obesidad infantil y el debilitamiento de las defensas.

Los expertos también destacan la importancia de establecer rutinas de sueño saludables. Tener horarios regulares para acostarse y despertarse, incluso los fines de semana, proporciona seguridad y estabilidad emocional. Las rutinas previas al sueño, como leer un cuento o tomar un baño relajante, ayudan al niño a asociar la noche con calma y descanso.

Tres actividades que influyen en el sueño

Con estos sencillos tips de la psicóloga Jessica Torrico, no solo lograrás que el niño duerma, sino que le estás dando el entorno seguro que necesita.

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