Guía para cada jornada

Consejos para la Semana Santa de Sevilla. De Ramos a Pascua

  • Para muchos sevillanos la vida se concentra en estos siete días que hoy comienzan.

  • Por tal motivo, ofrecemos unos consejos para exprimir la fiesta sin que el cuerpo acabe martirizado

Nazarenos dispuestos en el escaparate de la Campana, un clásico de las vísperas. Nazarenos dispuestos en el escaparate de la Campana, un clásico de las vísperas.

Nazarenos dispuestos en el escaparate de la Campana, un clásico de las vísperas. / D. S.

Ha llegado tarde. Demasiado. La Semana Santa de 2019 comienza a mediados de abril, cuando los naranjos se han desprendido de la flor que sirve para completar versos llenos de ripios y tópicos. El año pasado, por estas fechas, los sevillanos pisaban el albero de los Remedios y se entregaban a una semana de farolillos y volantes. La fiesta principal de la ciudad lo hace, en esta ocasión, metida en campaña electoral y tras una cuaresma con el termómetro por las nubes.

Todo indica que este año estaremos más de una jornada pendientes de los cielos. Pero como hemos indicado en otras ediciones, hay que olvidarse de la meteorología para vivir el momento, el instante que colmata los sentidos de una celebración en la que -todo haya que decirlo- se perdió la medida hace bastante tiempo.

Para este año vamos a recomendar que fije la vista en varios detalles que sólo los más avezados saben apreciar. Eso sí, cuando lo haga, no moleste al prójimo alzando el móvil (siempre habrá quien saque mejores fotos con una cámara profesional) ni anunciando a los cuatro vientos lo que acaba de descubrir.

Domingo de Ramos

Levántese temprano esta primera jornada. Dese una vuelta por las calles aún despobladas de gente. Desayune bien. Diríjase pronto a la Iglesia de los Terceros. Además de los tres pasos de la Cena, contemplará el remozado templo de la calle Sol. Le llamará la atención su blancura. Eche un vistazo a la recuperada capilla de la Virgen de la Encarnación, que no se abría desde 1979. Y deléitese con los aderezos de Nuestra Señora del Subterráneo, una de las Dolorosas más elegantes de cuantas salen estos días a la calle.

La Virgen del Subterráneo tras salir de los Terceros. La Virgen del Subterráneo tras salir de los Terceros.

La Virgen del Subterráneo tras salir de los Terceros. / Joaquín Corchero

Permanezca por esta zona, acuda a ver los pasos de la Amargura en San Juan de la Palma y si lo desea, lléguese al Salvador, aunque a esa hora las colas serán ya bastante largas.

Si acude en familia (algo propio del Domingo de Ramos), la mejor opción es el tránsito de la Paz por el Parque de María Luisa. Tendrá bancos para sentarse y espacio suficiente para contemplarla sin apreturas.

En caso de quedarse en el centro, a estas horas de la tarde, no se pierda un cortejo cómodo de ver: el de Jesús Despojado, especialmente el palio y los broches con esmeraldas que porta este año la Dolorosa en su diadema.

El paso de la Virgen del Socorro es un compendio de buen gusto. El paso de la Virgen del Socorro es un compendio de buen gusto.

El paso de la Virgen del Socorro es un compendio de buen gusto. / Victoria Hidalgo

Por la noche, le sugiero dos opciones. Una es el regreso de la Hiniesta por el entorno de San Marcos. La segunda, la entrada de la Virgen del Socorro, otra de las imágenes mejor enjoyadas y en la que se conjugan la maestría de José Antonio Grande de León y el exquisito gusto de su camarera Julia Candau.

Para los que no tengan que madrugar al día siguiente, acudan a San Juan de la Palma, la entrada de la Amargura es la síntesis de una Semana Santa más soñada que real.

Lunes Santo

Hay una fiesta auténtica. Alejada de la sofisticación y la desmesura que impera en la actualidad. Aún quedan reliquias de una celebración que se sustenta en la base principal: la devoción que se transmite como legado familiar. Un tesoro que cada Lunes Santo se presencia en la cofradía del Tiro de Línea. En la larga fila de devotos (sobre todo mujeres) que siguen al Cautivo allá donde vaya. Véalo por cualquier lugar. Le reconciliará el alma.

El Cautivo y sus filas de devotos. Autenticidad de la fiesta. El Cautivo y sus filas de devotos. Autenticidad de la fiesta.

El Cautivo y sus filas de devotos. Autenticidad de la fiesta. / Belén Vargas

La Redención sintetiza el progreso bien hecho. El crecimiento en número de nazarenos de esta cofradía ha ido acorde al de su patrimonio material. El palio de la Virgen del Rocío es un conjunto relativamente nuevo, pero perfecto, especialmente en los bordados.

La noche de esta jornada invita a quedarse en el entorno del Museo. La entrada de la Virgen de los Dolores, de la Penas de San Vicente, supone una perfecta combinación: La luz tenue, Tejera y Antonio Santiago al mando del paso que ideó Juan Carrero.

Poco después, por la calle Gravina, verá uno de los conjuntos más elegantes: el palio de la Virgen de las Aguas, con el airoso movimiento de sus bambalinas y las flores cuyo nombre suponen un acertijo cada año. Auténtica exquisitez.

Martes Santo

Vamos a dejarnos de polémicas y vayamos por derecho. El Cerro es otra reliquia de autenticidad. Este año estrena un tercer paso, el del Nazareno de la Humildad. Pero le sugiero que espere a la Virgen de los Dolores en Tetuán, cuando las cientos de vecinas -”las que tienen cabida en el cielo”, como dijo este año la pregonera- que la han acompañado desde su barrio la despiden entre pétalos de flores y lágrimas. El nudo que se le engarce en la garganta sólo se le quitará con una buena cerveza. Acuda al Blanco Cerrillo o a La Flor de Mi Viña, permanecen abiertos y en ellos degustará los famosos boquerones en adobo (en el primero) o la sabrosa ensaladilla (en el segundo).

El sol baña el misterio de San Benito. Martes Santo en la Calzá. El sol baña el misterio de San Benito. Martes Santo en la Calzá.

El sol baña el misterio de San Benito. Martes Santo en la Calzá. / Belén Vargas

Ya no está el puente al que le cantaba Pascual González, pero ahí sigue la Calzá con su Pilatos, sin duda, el mejor de cuantos salen en la Semana Santa. Véanlo por los antiguos caños de Carmona, mientras se refresca el gaznate en La Chicotá (no sólo de la mística se vive estos días) y con el sol de frente. Ahora que tan de moda está lo vintage, dicha estampa le recordará los 80 y las capas blancas almidonás a las que se refería el juglar sevillano, quien tanto ha contribuido al patrimonio sonoro y sentimental de la fiesta.

Reserve la noche para la vuelta de la Bofetá. La Virgen del Dulce Nombre por Tetuán, a altas horas de la madrugada. Pocas cosas hay tan bellas.

Miércoles Santo

Tómese este día con calma. Se lo agradecerá el cuerpo cuando tenga que afrontar la segunda e intensa parte de la semana. Al mediodía, acuda a San Bernardo. Pídase unas tapas y cervezas por la zona (tenga cuidado con los bares pensados para turistas en la Puerta de la Carne, le darán una buena estocá en el bolsillo) y empápese del ambiente de un antiguo barrio cuyo espíritu resucita este miércoles. Vecinos en la diáspora regresan esta jornada para ver el larguísimo cortejo, en el que tiene tiempo suficiente para almorzar y comerse el postre.

La candelería del paso de Madre de Dios de la Palma es una de las mejor distribuidas. La candelería del paso de Madre de Dios de la Palma es una de las mejor distribuidas.

La candelería del paso de Madre de Dios de la Palma es una de las mejor distribuidas. / Juan Carlos Muñoz

Ya de noche, acuda a la Plaza del Cristo de Burgos. La cofradía que le da nombre pasa por ella en penumbra. A la severidad del crucificado se suma la elegancia del palio. Años atrás era habitual que en este enclave cantara una saeta Manuel Cuevas. Fije la mirada en la candelería del paso. Una de las mejor distribuidas. Ascua de luz con un andar muy peculiar, como si lo llevaran ruedas. La entrada, bastante compleja, es un alarde de técnica y buen hacer.

Jueves Santo

Comienza la Semana Santa de arte mayor. La que se cuenta por siglos. Si quiere, por la mañana, puede acudir a los templos y esperar larguísimas colas para ver las cofradías que saldrán esta tarde y la Madrugada. Pero le sugiero un plan alternativo. Salga a la calle. Viva el ambiente de uno de los días más bellos. Y diríjase pronto al Rinconcillo. Busque un hueco en la barra. Tómese un coronel y una pavía de bacalao. Desde sus cristales verá uno de los estrenos de 2019: la salida de Los Caballos (lo de la Exaltación lo dejamos para los políticamente correctos) desde el recuperado templo de Santa Catalina. Si prodigioso es el misterio, el palio de la Virgen de las Lágrimas es un compendio de clasicismo.

El impresionante misterio de los Caballos. La teatralidad del Barroco. El impresionante misterio de los Caballos. La teatralidad del Barroco.

El impresionante misterio de los Caballos. La teatralidad del Barroco. / Belén Vargas

También puede asistir a los oficios de esta jornada y hacer una ruta por los monumentos que se montan en parroquias y conventos. Los hay especialmente trabajados, como el de la Magdalena, y otros que son un gozo para la vista, como el de las Hermanas de la Cruz, que convierten la capilla sacramental en un vergel para el Santísimo.

La ronda que hacen los armaos esta tarde le desatará los nervios. Resulta un acierto acudir a su encuentro. Si piensan alargar la jornada hasta la Madrugada y no marcharse a casa a descansar, vean la entrada de Pasión y el regreso del Valle. Sólo aptos para paladares premium.

Mujeres vestidas de mantilla presencian la salida de la Quinta Angustia. Mujeres vestidas de mantilla presencian la salida de la Quinta Angustia.

Mujeres vestidas de mantilla presencian la salida de la Quinta Angustia. / D. S.

Por cierto, me olvidaba de las mantillas. Varios aspectos a tener en cuenta: Vestido sobrio y de una pieza, mangas largas o a la francesa (nunca dejando ver los hombros), escote discreto y zapato de salón. Los complementos, que sean poco llamativos. Y, por supuesto, ni se le ocurra ponerse el clavel reventón que, a Dios gracias, quedó en la noche de los tiempos.

Madrugada

Si permanece desde el principio, aproveche para ver las de negro, especialmente el Silencio y el Gran Poder. Son las horas de Dios. De ir al encuentro de la Verdad de una fiesta en la que esta noche ha de guardarse la compostura, mantener el respeto y seguir siempre las indicaciones de los agentes de seguridad. Las horas más bellas del año no pueden quedar en manos de quienes no sienten nada por la celebración.

Una vez saciado el estómago con una buena rueda de calentitos, puede ver al alba el regreso del Calvario por Zaragoza. Y de ahí, acudir al encuentro de la Esperanza de Triana por el Arenal. Cuando la contemple de perfil verá la mano adelantada con el pañuelo, bello gesto con el que la Dolorosa más castiza se comunica con el espectador para aliviarle las penas y enviarle un soplo de consuelo. El lenguaje que acerca lo sagrado al pueblo.

La Esperanza de Triana cruza el puente. Su barrio la aguarda. La Esperanza de Triana cruza el puente. Su barrio la aguarda.

La Esperanza de Triana cruza el puente. Su barrio la aguarda. / Juan Carlos Muñoz

Vaya también a ver la Macarena. Por Feria o por Parras. Y recuerde a Charo Padilla en el Maestranza, cuando se refirió a este momento. A la bulla que le precede. Mire un momento a su alrededor. Clave su vista en la de los demás. En sus rostros verá dibujado el de la Esperanza que tiene delante. Y si tiene que soltar una lágrima, hágalo sin complejo. En eso consiste la fiesta. En dejarse pellizcar el alma y remover el espíritu.

Si el cuerpo aún aguanta, no pierda la oportunidad de contemplar al Señor de la Salud con la túnica bordada. Por fin las hermandades se quitan los complejos y entienden que el carácter popular no está reñido con la plenitud barroca. Enhorabuena a los Gitanos.

Viernes Santo

Es el día preferido para quien escribe estas líneas. Salimos a la calle con el cuerpo cansado. Prestos a vivir los últimos instantes sin impaciencia. De forma relajada y saboreando un final que nos anuncia la esquila de la Mortaja.

Puede ir ya tarde, a partir de las 20:00, y permanecer en el entorno del Arenal. Vaya a una freiduría de pescado. Compre un buen cartucho y aguarde la llegada de la Carretería, la cofradía que mejor resume la esencia de esta jornada. Si tiene tiempo, vaya a la entrada de la Soledad de San Buenaventura. Mire cómo este año la Virgen presenta las manos entrelazadas. Teatralidad sacra que enfatiza su dolor. No se vaya sin alzar la vista hacia el Cachorro. Por cualquier lugar.

La elegancia el Viernes Santo tiene nombre propio: Montserrat. La elegancia el Viernes Santo tiene nombre propio: Montserrat.

La elegancia el Viernes Santo tiene nombre propio: Montserrat. / José Ángel García

Y ya de madrugada, aún quedarán fuerzas para contemplar el regreso de la Sagrada Mortaja -atención al cambio en el atavío de esta Dolorosa, relacionada artísticamente con la Macarena- y Montserrat. El Cristo de la Conversión cumple cuatro siglos. La Virgen de advocación catalana por Molviedro, a los sones de Margot, supone el inicio para empezar a soñar con lo que ya se ha vivido. Tempus fugit.

Sábado Santo

El telón está a punto de echarse. Este día no se entiende sin la Soledad de San Lorenzo y la música que la acompaña, que no es otra que el cierre de las sillas en la carrera oficial y el gesto que hacen los devotos al contemplarla, quienes se persignan como modo de pedirle salud para otra Semana Santa.

La Canina. Símbolo inequívoco del final de la fiesta. La Canina. Símbolo inequívoco del final de la fiesta.

La Canina. Símbolo inequívoco del final de la fiesta. / Juan Carlos Muñoz

La Canina es otro paso al que no podemos renunciar. La trágica verdad asoma, como escribía Gil de Biedma, un poeta al que poco debían gustarle las procesiones. Todos acabaremos sacando papeleta de sitio en su cortejo.

Pero mientras esto llega, siempre nos queda la Esperanza de la Trinidad para regocijarnos en la belleza. Si va a su entrada, quítese la melancolía con un buen bocadillo de filete empanado (olvídese de la dieta) en el Trini. Las penas con pan, son menos penas.

Domingo de Resurrección

El epílogo nos trae este año una curiosa imagen, la de la Virgen de la Aurora bajo el palio que le diseñó Antonio Garduño a la Estrella a mediados de los 90.

Las carreritas de Pilas. Una forma muy peculiar de acabar los días santos. Las carreritas de Pilas. Una forma muy peculiar de acabar los días santos.

Las carreritas de Pilas. Una forma muy peculiar de acabar los días santos. / D. S.

Pero este día, si me lo permite, es para darse una escapada a la provincia. Le sugiero varias localidades: Las carreritas de Pilas, las vueltas de Castilleja de la Cuesta y los besapiés en Marchena, donde podrá ver el rico patrimonio material que ha salido días antes por sus calles. En este pueblo podrá felicitar las Pascuas sin el riesgo de que se crean que estamos en Navidad.

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