Una apuesta por el vasto patrimonio del casco norte de Sevilla

Turismo

La muralla almohade de la Macarena o el convento de Santa Clara están llamados a ser focos de atención para diversificar el turismo.

El Ayuntamiento pide dinero a la Junta para ampliar la oferta turística en la Macarena y Triana

Triana: Un plan turístico propio

El claustro del convento de Santa Clara, una joya renacentista.
El claustro del convento de Santa Clara, una joya renacentista. / Belén Vargas

Un gran patrimonio con un enorme potencial turístico. El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la delegación de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, que dirige Antonio Muñoz, trabaja para entregar este año a la Junta de Andalucía el nuevo Plan Turístico de ciudad, uno de cuyos principales objetivos es diversificar la oferta para desviar visitantes desde el entorno de la Catedral a otras zonas como Triana, que contará con su propia propuesta; y la zona norte del casco histórico.

La clave de esta diversificación la tiene el impresionante patrimonio de esta zona, desconocido por muchos sevillanos y por la inmensa mayoría de los visitantes que l

legan a la ciudad. Con las inminente restauraciones de la muralla almohade de la Macarena y la continuación de los trabajos de rehabilitación en el antiguo convento de Santa Clara, el Consistorio ya ha dado dos pasos importantes para llevar a buen puerto su estrategia.

La muralla almohade de la Macarena junto a la Puerta de Córdoba.
La muralla almohade de la Macarena junto a la Puerta de Córdoba. / Antonio Pizarro

El futuro Plan Turístico de Sevilla creará nuevos itinerarios, productos y atractivos, para descongestionar el entorno Patrimonio de la Humanidad conformado por la Catedral, el Archivo de Indias y el Real Alcázar, que son visitados a diario por miles de turistas. El objetivo es distribuir a los visitantes por Triana, la Macarena o el prácticamente inexplorado, pero muy atractivo, arco norte del Casco Antiguo. El gobierno municipal trabaja para que el nuevo documento ofrezca los recursos necesarios para, por fin, poner a disposición de los turistas muchos de los otros atractivos que tiene Sevilla, un anhelo tanto del alcalde, Juan Espadas, como del responsable de este área, Antonio Muñoz.

Una turista se protege del sol con un paraguas en la plaza de la Virgen de los Reyes.
Una turista se protege del sol con un paraguas en la plaza de la Virgen de los Reyes. / Juan Carlos Vázquez

Para ello, la mayor parte de la inversión, el 70%, se destinará a la diversificación de la oferta, ampliando y haciendo accesible su espacio turístico y desarrollando nuevos productos que tiendan hacia un turismo de mayor calidad, la adecuación del medio urbano al turismo impulsando la accesibilidad universal, el aumento de la calidad de los servicios turísticos de la ciudad, la mejora del producto existente y la creación de otros nuevos basados en la explotación innovadora de los recursos, la sensibilización e implicación de la población y los agentes locales en una cultura de calidad turística, y el fortalecimiento de la competitividad del sector turístico local.

Para cumplir esas premisas, que se pusieron sobre la mesa durante la primera reunión para la elaboración del plan, en octubre de 2017, el patrimonio juega un papel principal, con dos enclaves como protagonistas: la muralla almohade de la Macarena y el convento de Santa Clara. En ambos casos, hay importantes proyectos de restauración en marcha.

La muralla almohade de la Macarena

La Torre Blanca, donde se ubicará el centro de interpretación de la muralla.
La Torre Blanca, donde se ubicará el centro de interpretación de la muralla. / Juan Carlos Vázquez

es uno de los bienes patrimoniales de la ciudad que mayor ostracismo ha sufrido a lo largo de los años. Su estado de conservación, sin tener graves problemas estructurales, es preocupante. La humedad, la disgregación y pérdida del material constructivo, o los efectos provocados por la vegetación, han provocado derrumbes en los últimos años. La rehabilitación y puesta en uso de la muralla es una vieja reivindicación vecinal. Con ello, se conseguiría revalorizar una zona un tanto deprimida, generando riqueza para los comercios del entorno.

La restauración integral del tramo de muralla entre el Arco de la Macarena y la Puerta de Córdoba comenzará este mismo año Una vez finalizada, contará con un centro de interpretación en la llamada Torre Blanca, también conocida popularmente como de la Tía Tomasa, para que tanto turistas como sevillanos puedan conocer la apasionante historia de esta construcción.

La promoción de la muralla deber acercar a los turistas hasta otros enclaves próximos, también de gran relevancia patrimonial e histórica. Como ejemplos se pueden citar el Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento de Andalucía; la basílica de la Macarena, el templo más visitado de la ciudad tras la Catedral; o la ruta del Cardo Máximo por la calle San Luis, llamada antiguamente calle Real, que cuenta con edificios como las iglesias de San Gil, Santa Marina o San Marcos, exponentes del mudéjar; o el conjunto barroco de San Luis de los Franceses, el más importante de la ciudad en este estilo. Esta ruta puede terminar con una visita a la Casa de las Dueñas, las setas de la Encarnación y el Antiquarium.

La Torre de Don Fadrique, en el convento de Santa Clara.
La Torre de Don Fadrique, en el convento de Santa Clara. / Antonio Pizarro

En el barrio de San Lorenzo, en la Sevilla más histórica, el antiguo convento de Santa Clara tiene que convertirse en otro catalizador de turistas. Desde que el Ayuntamiento adquirió el viejo cenobio renacentista ha invertido unos ocho millones de euros en restaurar el claustro, los dormitorios o los refectorios. El rebautizado como Espacio Santa Clara, es sede de importantes exposiciones. La próxima mejora que experimentará este espacio es la rehabilitación de la Torre de Don Fadrique, construcción de mediados del siglo XIII, sus jardines y la valiosa portada de Maese Rodrigo, que conecta la zona de huertas del convento con el compás de la iglesia.

Esta intervención, que cuenta con un presupuesto de más de un millón de euros, permitirá que la torre, que fue construida por Don Fadrique –hijo de Fernando III y hermano de Alfonso X El Sabio– con fines puramente recreativos, se pueda visitar en pequeños grupos. Pasear, además, por el claustro renacentista de Santa Clara y sus diferentes estancias supone un auténtico deleite que el Ayuntamiento, muy acertadamente, va a promocionar.

Interior de la iglesia de Santa Clara.
Interior de la iglesia de Santa Clara. / Universidad de Sevilla

De manera paralela a esta actuación, el Arzobispado va a acometer la restauración de la iglesia de Santa Clara, una auténtica joya con obras maestras del imaginero Juan Martínez Montañés. Una vez culminados estos trabajos, el templo se integrará en la visita al conjunto monástico y se alzará como un gran espacio dedicado al genio de Alcalá la Real. Todas estas obras conllevarán el arreglo del acceso principal e histórico al convento desde la calle Santa Clara, donde la portada se encuentra bastante deteriorada.

Con ello, se generará un recorrido que puede llevar a los visitantes hasta el cercano monasterio de San Clemente, también cargado de historia, o hasta la Plaza de San Lorenzo. Allí podrá visitar la parroquia de estilo mudéjar, que atesora importantes obras de arte; y la basílica del Gran Poder, otro de los grandes referentes devocionales de Sevilla. Muy próximos también están el convento de Santa Rosalía, cuya iglesia barroca cuenta con magnífico retablo de Cayetano de Acosta, el convento dominico de Santa María la Real, el antiguo cuartel y convento del Carmen, los Baños de la Reina Mora o el Museo de Bellas Artes.

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