VISITA
Felipe VI, en Dos Hermanas

Aspace Sevilla toca el corazón del rey Felipe VI: "El mejor regalo ha sido conoceros"

Su Majestad recorre las instalaciones del centro de atención a personas con parálisis cerebral en Dos Hermanas y comparte terapias y deporte con los usuarios en una visita marcada por la espontaneidad y una despedida entre aplausos

La visita de Felipe VI al centro ASPACE Sevilla, en imágenes

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Felipe VI visita ASPACE Sevilla para conocer su labor / Antonio Pizarro

A las once y media de la mañana, la entrada al Centro de Atención Integral a Personas con Parálisis Cerebral Aspace Sevilla se empezaba a convertir en un hervidero discreto. Micrófonos en ristre, cámaras preparadas, corrillos de personal de seguridad y profesionales que miran el reloj. La cita está fijada para las 12:00. Luis, usuario del centro desde hace 18 años, ocupa su puesto en primera línea, pegado a la puerta. Se asoma entre los periodistas con esa mezcla de impaciencia y orgullo de quien siente que hoy su casa es el centro del país.

Se oye jaleo al fondo. Pero no es aún el Rey. Son los usuarios de Plena Inclusión, un centro vecino, que han aprovechado la cercanía para acercarse. Traen banderas de España, alguna de Andalucía, y sobre todo mucha emoción. "¡Viva el Rey!", corean cuando creen adivinar movimiento. Luis pregunta inquieto. "¿Dónde está el coche?". Y cuando por fin asoma el vehículo oscuro, lo señala con certeza. "Un Mercedes", dice, satisfecho por haberlo visto antes que nadie.

Los usuarios de la Asociación Plena Inclusión, reciben al Rey en el centro de Aspace Sevilla. / Antonio Pizarro

Apenas unos minutos después aparece la comitiva real. Desciende Felipe VI. Saluda despacio, consciente de cada rostro. Se detiene ante los visitantes sorpresa de Plena Inclusión, que lo reciben entre vítores. Sonríe, estrecha manos, escucha. Luego la recepción oficial con la presidenta de Aspace Sevilla, Carmen Cuevas, un saludo breve a los medios y comienza la visita. La prensa no comparte espacio directo con Su Majestad hasta el final del recorrido, pero sigue cada paso a prudente distancia.

Primera parada: el CAIT, el Centro de Atención Infantil Temprana. En una de las salas está Fabio, de cuatro años, concentrado en su terapia. Raquel, directora del servicio, explica que aquí se atienden a más de 200 menores desde el nacimiento hasta los seis años, con un equipo multidisciplinar de logopedia, psicología, pedagogía, terapia ocupacional y fisioterapia. "Es clave que los niños con parálisis cerebral reciban esta atención en las primeras etapas", subraya.

La fisioterapeuta detalla el trabajo. Aquí se trabaja la motricidad fina en mesa, bipedestación para lograr equilibrio, mantener musculatura, aspirar a una marcha autónoma o con mínimo apoyo. Fabio amasa plastilina. "Estamos haciendo una bola muy grande", le animan. Puede permanecer en atención temprana hasta los seis. Después, la continuidad ya depende del esfuerzo económico de las familias, aunque el centro facilita que sigan con los mismos profesionales.

La comitiva avanza hacia la piscina terapéutica. Allí espera Pablo con su familia. Los fisioterapeutas explican que la temperatura y la flotabilidad reducen la gravedad, favorecen el movimiento y la autonomía. Pablo ha sido operado de cadera. Ahora, con diez años, continúa con fisioterapia, psicología y logopedia. Visita el centro casi a diario. La continuidad es la clave: que el paso por la atención temprana sea el inicio de una vida de participación y ejercicio de derechos.

En la sala de fisioterapia de adultos, Curro prueba una herramienta que le permite trabajar la marcha con más motivación que nunca. "Moverse es salud", explican las profesionales. Se insiste en mantener capacidades, en el control de tronco y cabeza, en el posicionamiento adecuado en la silla. El Rey ha pasado por allí minutos antes. Ha escuchado, preguntado por el personal, por las necesidades y por cómo logran tanto con recursos a veces ajustados, destaca el personal.

El comedor, reconvertido por la amenaza de lluvia en sala deportiva, acoge una partida de boccia. Compiten a nivel andaluz; algunos han llegado a campeonatos nacionales. Don Felipe se atreve a lanzar. También hay taller de psicomotricidad con paracaídas y gafas de realidad virtual en colaboración con el Ayuntamiento de Dos Hermanas.

Felipe VI participa en las actividades del taller de psicomotricidad en el centro. / Antonio Pizarro

Ya en el salón de usos múltiples, la prensa se integra en la visita. El equipo de Danzamobile y los bailaores esperan. Arranca la música. Los movimientos llenan el espacio de energía. El Rey observa visiblemente emocionado. Los bailarines reparan en el invitado. "¡Es el Rey!", dice Lucía. "Me gusta", añade después, espontánea. Son de esos instantes en que el protocolo se diluye y queda lo esencial.

Un momento de la actividad de danza. / Antonio Pizarro

En el hall de entrada se prepara la despedida. Todos los usuarios y muchos familiares esperan a Don Felipe. Azahara Díaz, trabajadora social, resume la expectación de las últimas semanas. "Ilusión desbordada, preguntas constantes sobre la fecha y muchos nervios", explican. Pero también trabajo. El que ha supuesto los regalos que han entregado al monarca y que han realizado y entregado ellos mismos. Un azulejo con el logo de Aspace, marcapáginas elaborados en talleres y unos calcetines deportivos que financian un proyecto de deporte adaptado como rutas de senderismo con sillas especiales, Camino de Santiago y próximamente el del Rocío.

Una anécdota flota en el ambiente. José Antonio, alías el Camero, encargado de hacer de nexo durante la visita, confesó que sentía la Casa Real "como si fuera de su familia". Quizá por eso todo ha sonado hoy tan cercano.

Antes de marcharse, el Rey toma la palabra. "Gracias por los regalos, pero el mejor regalo ha sido haberos conocido. Haber visto lo que hacéis". Luego, uno a uno, estrecha manos. Y, entre un sonoro aplauso, se escucha varios ¡Viva el Rey! y ¡Viva España!.

La presidenta del centro, Carmen Cuevas, respira aliviada después. Todo ha salido bien. Llevaban tres años escribiendo a la Casa Real. Cuando llegó la confirmación definitiva, hace apenas una semana, activaron preparativos y secretos. "Es una persona normal", dice. Destaca lo que más le ha gustado. "La espontaneidad", dice. "Un viva el Rey por aquí o un qué guapo por allá. Y la sonrisa franca de quien se ha sentido en casa", apostilla.

Baño de saludos en la visita institucional al Ayuntamiento

Antes de su llegada a Aspace Sevilla, Felipe VI realizó su primera visita oficial al municipio de Dos Hermanas, en una mañana marcada por la expectación y un ambiente contenido.

Desde primera hora, varias decenas de vecinos se concentraron en la Plaza de la Constitución para recibirle a las puertas del Ayuntamiento. El Rey llegó a las 11:15 horas y fue recibido por el ministro de Agricultura, Luis Planas, y el alcalde nazareno, Francisco Rodriguez, entre aplausos y gritos de "Felipe, Felipe", en medio de un amplio dispositivo de seguridad.

Tras saludar a la Corporación municipal, firmó en el Libro de Honor y salió al balcón principal con el bastón de mando cedido por el regidor para saludar a los congregados. La visita, de apenas quince minutos, incluyó la tradicional foto de familia y un gesto fuera de protocolo: acercarse a las vallas para estrechar la mano a varios vecinos antes de dirigirse a la cercana Parroquia de Santa Maria Magdalena, donde se venera a la Virgen de Valme.

La jornada, gris y con amenaza de lluvia, que cesó poco antes de su llegada, dejó una imagen más sobria de lo habitual, con menos público del esperado y escasas banderas en balcones y plaza. Aún así, para muchos fue un momento histórico. Algunos acudieron por convicción; otros, como una vecina que había ido al Ayuntamiento a pagar un recibo, se quedaron por sorpresa.

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