Sevilla

La luz retorna a la Capillita de San José de Sevilla

  • Comienza la ansiada restauración de las valiosas pinturas murales gracias al impulso económico dado por el Ayuntamiento 

  • Los trabajos durarán ocho meses y, tras un cierre inicial, el culto se retomará en las próximas semanas

  • La hora de la capillita de San José

El barroco recupera su luz. La restauración de las valiosas pinturas murales de la Capillita de San José ya es una realidad tras más de diez años de espera. El templo situado junto a la calle Sierpes cerró sus puertas hace unas semanas para la instalación de las estructuras que son necesarias para realizar estas tareas. La restauración, que durará unos ocho meses, se hará por fases para interferir lo menos posible en la actividad diaria de la iglesia, frecuentada a diario por miles de fieles, y por su elevado coste. En este primer momento se actuará sobre un tercio de la nave, aproximadamente. El trabajo de limpieza y las catas ya realizadas por el equipo de Ágora, empresa especializada en restauración y conservación de bienes culturales, han sacado la luz de unas maravillosas pinturas que van a sorprender.

Ha sido largo el camino que ha tenido que recorrer la comunidad de frailes capuchinos para ver cómo la restauración de las pinturas murales de la Capillita de San José es una realidad. Desde la redacción del primer proyecto en el año 2010 han pasado más de diez años en los que, a diario, veían como se desprendían fragmentos de la capa pictórica. La intervención que ahora ha comenzado ha sido posible por la implicación personal del alcalde, Juan Espadas; y del delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, muy concienciados en los últimos años con la rehabilitación del patrimonio religioso. Gracias a las ayudas municipales, al tesón de la comunidad, cuyo superior en Sevilla es fray Antonio Vázquez Ruiz; y a la colaboración ciudadana, entre los años 2018 y 2019 se realizó una primera intervención de emergencia que consiguió frenar el grave deterioro de los distintos frescos.

Los trabajos que ya se acometen en la Capillita de San José. Los trabajos que ya se acometen en la Capillita de San José.

Los trabajos que ya se acometen en la Capillita de San José. / Juan Carlos Muñoz

Tras el paréntesis provocado por la pandemia –las distintas autorizaciones se obtuvieron en el verano de 2020– los primeros días de la intervención ya está dando sus frutos y se puede ver cómo será el resultado final de la restauración. “Cuando consigamos revivir las pinturas van a llamar mucho la atención. Tras la restauración posterior al último incendio se volvieron a pintar muchas zonas. El espacio estético está desde entonces perdido y desvirtuado por los numerosos repintes. Al eliminarlos hemos comprobado que existe bastante pintura original debajo. Es de un color mucho más vivo. Son de un pintor de primer nivel del siglo XVIII”, explica Juan Aguilar, director de Ágora.

Escena de la huida a Egipto en la que se observa ya la luz de las pinturas. Escena de la huida a Egipto en la que se observa ya la luz de las pinturas.

Escena de la huida a Egipto en la que se observa ya la luz de las pinturas. / Juan Carlos Muñoz

Aunque no hay pruebas documentales que lo avalen, los restauradores tienen pocas dudas de que el padre de esta decoración es Domingo Martínez, el pintor más relevante de su tiempo en Sevilla. Así lo han comprobado en uno de los lunetos que ya empieza a mostrarse en todo su esplendor: “Se representa la huida de la Sagrada Familia a Egipto. Se ve el mismo modelo que Domingo Martínez utiliza en la Virgen del Rosario del Museo de Bellas Artes de Sevilla”, sostiene Aguilar. Igual que en la construcción de la iglesia participaron varios arquitectos, puesto que se realizó en distintas etapas, en las pinturas pasa lo mismo. Las de la nave serían las más antiguas; mientras que las del crucero son algo posteriores y pueden atribuirse a Juan de Espinal, discípulo de Domingo Martínez.

Uno de los restauradores trabajando en la limpieza del dorado. Uno de los restauradores trabajando en la limpieza del dorado.

Uno de los restauradores trabajando en la limpieza del dorado. / Juan Carlos Muñoz

Los trabajos de restauración se extenderán en distintas fases por la nave, el coro, el sotocoro y el crucero. En general, tanto las pinturas murales y las existentes sobre lienzo como los revestimientos de yesería y madera serán sometidos, en primer lugar, a la limpieza y consolidación de sus materiales y soportes originales y, posteriormente a la reintegración volumétrica y cromática.

La reintegración volumétrica y cromática tendrá como fin conseguir la unidad de los elementos dentro del conjunto y restablecer una coherencia y lectura espacial ordenada. Para ello se tendrán, como límite, los criterios actuales aceptados internacionalmente para éste tipo de operaciones: respeto a la historia material del conjunto, a la huella del paso del tiempo y a la identificación de las reintegraciones que se realicen. Las reintegraciones de antiguas restauraciones que no conserven original subyacente, se consolidarán y se reintegrarán críticamente (mediante una técnica discernible) para poder ser reintegradas al conjunto decorativo ya limpio. En el caso de las reintegraciones cromáticas de las grandes faltas del crucero se recurrirá a los archivos fotográficos que se tienen, empleándose, en todo caso, una técnica identificativa.

Juan Aguilar y fray Antonio Vázquez observan los trabajos de restauración. Juan Aguilar y fray Antonio Vázquez observan los trabajos de restauración.

Juan Aguilar y fray Antonio Vázquez observan los trabajos de restauración. / Juan Carlos Muñoz

“La reintegración debe contribuir a ofrecer una visión global. Aquí primará la unidad del conjunto. Hay más pérdidas en el crucero. Las faltas pequeñas las podremos reintegrar, pero hay otras mayores que serían un falso histórico”, explica Aguilar.

El superior de los capuchinos en Sevilla, fray Antonio Vázquez Ruiz, señaló a este periódico su alegría por esta actuación largamente ansiada por la comunidad, que desde hace muchos años está preocupada por devolver el esplendor a la capillita: “Estamos muy contentos, Esperemos que podamos seguir con las ayudas para continuar el próximo año con las siguientes fases”. En la actuación que ya se acomete en dos tramos de la nave, se restaurarán también las pinturas traseras del órgano y se solventaran algunas instalaciones inadecuadas.

Una restauradora limpia los repintes con un láser. Una restauradora limpia los repintes con un láser.

Una restauradora limpia los repintes con un láser. / Juan Carlos Muñoz

En las próximas semanas, bajo la dirección del arquitecto Lucas Espinosa, se van a resanar los zócalos de azulejos. Será tras esta obra cuando el templo reabra al público. Las tareas de restauración se compatibilizarán con el culto, ya que la intervención se ha diseñado para que afecte lo menos posible.

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