La presión asistencial marca el arranque de año en los hospitales sevillanos: "Es una medicina de guerra"

Profesionales alertan de pacientes ingresados en áreas improvisadas por un pico de infecciones respiratorias y la escasez estructural de camas, mientras el SAS mantiene los centros en la fase 0 del Plan de Alta Frecuentación

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Varias personas entran y salen de las Urgencias del Hospital General del Virgen del Rocío.
Varias personas entran y salen de las Urgencias del Hospital General del Virgen del Rocío. / Juan Carlos Vázquez

Los hospitales de Sevilla afrontan el inicio de 2026 bajo una fuerte presión asistencial, arrastrada desde las fiestas navideñas y marcada por el aumento de atenciones por gripe y otras infecciones respiratorias, el cierre o funcionamiento reducido de la atención primaria durante los festivos y la escasez estructural de camas y personal, según han descrito a este periódico profesionales de los tres principales centros hospitalarios de la provincia. Todo ello ha provocado escenas de colapso en las Urgencias, una situación que sanitarios y sindicatos califican ya de "insostenible" y "cronificada".

Según el Informe Semanal de Vigilancia de la Infección Respiratoria Aguda en Andalucía, correspondiente a la semana 1 de 2026, la incidencia de la gripe ha experimentado un ligero descenso tras el pico de finales de diciembre. En el conjunto de Andalucía, la tasa se sitúa en 37,8 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 45,2 con los que se cerró 2025. Algo similar ocurre con las infecciones respiratorias agudas (IRA), cuya tasa baja de 299 a 286,2 casos por 100.000 habitantes.

Sin embargo, en la provincia de Sevilla los datos siguen siendo elevados. La tasa de IRA alcanza los 317 casos y la de gripe se sitúa en 48,4, cifras que, aunque suponen el nivel más bajo desde mediados de diciembre, mantienen una presión asistencial muy por encima de la habitual. El mayor pico de esta temporada se registró entre el 15 y el 21 de diciembre, cuando la incidencia de infecciones respiratorias alcanzó los 503,3 casos por 100.000 habitantes en la capital.

Los profesionales sanitarios coinciden en que este ligero descenso estadístico no se ha traducido todavía en un alivio real en los hospitales. "La demanda sigue siendo altísima y el repunte tras las fiestas aún no ha terminado de reflejarse en los datos", advierten desde los servicios de Urgencias.

"Medicina de guerra"

En el Hospital Universitario Virgen del Rocío, el mayor complejo hospitalario de Andalucía, la situación durante las Navidades ha sido especialmente crítica. Personal de enfermería describe unas Urgencias "sobresaturadas", con "récords diarios de pacientes" y escenas de colapso tanto en la puerta como en las áreas de observación.

"Ha habido días con hasta 140 pacientes en la sala de espera, cifras nunca vistas", relata a este periódico personal de enfermería de las Urgencias del Hospital General. El mismo testimonio afirma que, en jornadas de 24 horas, se superan con frecuencia los 400 pacientes atendidos, lo que implica "más de un centenar de personas esperando a ser valoradas, demoras prolongadas y una presión constante sobre profesionales y recursos".

Asimismo, el personal critica que la falta de camas disponibles en las plantas agrava la situación. Pacientes que requieren ingreso, incluidos los derivados desde consultas externas, oncología o unidades de día, terminan acumulándose en Urgencias ante la imposibilidad de subir a planta. "Todo acaba concentrándose aquí. Los que vienen por iniciativa propia, los derivados y los que ya estaban siendo atendidos en el hospital", explican.

Según detallan, la saturación ha obligado incluso a utilizar la unidad de semicríticos como prolongación del área de observación, manteniendo allí pacientes "durante ocho o nueve horas, pese a que se trata de un espacio diseñado para estancias máximas de cuatro horas y no habilitado para ciertos tratamientos". "Es una medicina de guerra”, lamenta el personal.

A ello se suma la falta de refuerzos durante el periodo de alta frecuentación. "El refuerzo habitual de un enfermero adicional por turno, aplicado en años anteriores, no se ha implementado este invierno", critican. Recuerdan que, tras protestas internas, sólo se ha logrado un refuerzo parcial en turnos nocturnos y únicamente de lunes a jueves.

La sobrecarga se traduce en esperas prolongadas para los pacientes. "Desde el triaje, donde algunos usuarios esperan más de media hora, hasta la primera valoración médica, que puede demorarse entre dos y tres horas", explican. A ello se suman los tiempos de pruebas diagnósticas y analíticas, que en este contexto pueden tardar otras dos o tres horas más.

"Un paciente puede pasar seis o siete horas en Urgencias, y si necesita ingreso, permanecer hasta 12 horas o más en observación", señalan. En el caso de pacientes geriátricos, algunos llegan a permanecer 48 ó 72 horas en observación, cuando lo recomendable sería menos de 24. En este contexto, los profesionales se refieren a la opción del Hospital Militar como "vía de escape", pero que, se lamentan, "está prácticamente inutilizado".

La situación no es mejor en el Hospital de Valme, donde, según los profesionales consultados, "las Urgencias permanecen desbordadas desde antes de Navidad". Actualmente, según personal de enfermería, "hay hasta 75 pacientes pendientes de ingreso para apenas 25 camas disponibles".

Ante este escenario, alertan de pacientes que se distribuyen en salas de espera y consultas habilitadas de forma improvisada. "Son espacios que no están pensados para ingresos", explican.

Asimismo, denuncian que las ratios de personal están "muy por debajo de lo recomendable". "Somos dos enfermeros para 27 pacientes pendientes de ingreso, un enfermero para diez pacientes en algunas salas y otros diez en áreas de trauma", detallan. "Nos hemos vuelto a situaciones de hace 20 años", sentencian.

En el Hospital Virgen Macarena, la pasada semana también se registraron importantes problemas de saturación. Profesionales del centro solicitaron la apertura de una planta cerrada en el Hospital de San Lázaro, una petición que, según ha podido saber este periódico, fue rechazada por la dirección alegando "falta de enfermeras disponibles".

Esta decisión ha sido duramente criticada por el Sindicato de Enfermería Satse, que denuncia la contradicción entre el colapso de las Urgencias y el mantenimiento de recursos cerrados. Según el sindicato, el problema no es la inexistencia de profesionales, sino "la política de contratación precaria del Servicio Andaluz de Salud, basada en contratos de corta duración". "Es incomprensible que, en plena saturación, se mantenga cerrada una planta que podría aliviar la presión asistencial", denuncia Reyes Zabala, secretaria provincial de Satse en Sevilla, quien reclama "contratos estables y dignos como única vía para fidelizar a los profesionales y garantizar una atención segura".

Consultado por este periódico, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ofrece una valoración muy distinta de la situación. Según la Consejería, Sevilla se encuentra actualmente en fase 0 del Plan de Alta Frecuentación, lo que, de acuerdo con sus protocolos, representa un nivel de actividad dentro de los valores normales y esperados para la época, con un nivel asistencial habitual y sin sobrecarga.

Una persona sin hogar se cubre del frío con la manta en el centro de la ciudad.
Una persona sin hogar se cubre del frío con la manta en el centro de la ciudad. / José Ángel García

Más mortalidad en un enero marcado por el frío

A este escenario sanitario se suma un incremento de la mortalidad durante las primeras semanas de enero. Según las estimaciones del sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III, 23 personas habrían fallecido en Sevilla por frío extremo en lo que va de mes. En concreto, siete en la primera semana del año y otras 16 en la segunda.

En el conjunto del periodo invernal, entre el 1 de diciembre de 2025 y el 10 de enero de 2026, se han registrado 34 muertes asociadas al frío en la provincia. En total, por cualquier causa, se notificaron 148 fallecimientos en la primera semana de enero y 216 en la segunda, un aumento que coincide con los picos de presión asistencial y las bajas temperaturas.

Profesionales y sindicatos coinciden en que lo vivido estas Navidades no es una situación excepcional, sino la consecuencia de una falta de planificación estructural que se repite cada invierno. El aumento de las infecciones respiratorias, el envejecimiento de la población, la debilidad de la atención primaria y la falta de camas y personal confluyen cada año en un mismo escenario.

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