La aldaba
Carlos Navarro Antolín
No inventemos procesiones laicas
This browser does not support the video element.
A sus 38 años, Antonio tuvo que abandonar en Perú una vida estable para proteger a su familia de la inseguridad. Llegó a España sin documentación, sin empleo y empezando desde cero. Su situación cambió cuando, por una casualidad, conoció el comedor social de San Juan de Dios en Sevilla. Allí recibió apoyo básico, orientación y la oportunidad de iniciar un itinerario laboral dentro del programa Innova Empleo, dirigido a personas en situación de vulnerabilidad. Hoy Antonio tiene un empleo estable y una vida reconstruida.
También te puede interesar
No hay comentarios