La Ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta se empina
El pasado 21 de diciembre, un año y cinco días después de su debut en Primera, Casto Espinosa cumplía sus Bodas de Plata defendiendo la portería del Betis en Primera. No fue una tarde muy satisfactoria para la parroquia bética en general, pero el meta verdiblanco ya puede decir con la cabeza alta que es jugador de élite del fútbol español.
Llegó sin hacer mucho ruido hace dos años al Betis B, cuando Paco Chaparro tomó las riendas del filial. Con el segundo equipo demostró las cualidades que lo han llevado a dar el salto a Primera, aunque sin su principal valedor, el propio Chaparro, le hubiese sido muy complicado abandonar la Segunda B. Cuando el actual entrenador del Betis se hizo cargo de la primera plantilla, tras la destitución de Héctor Cúper, no tardó en señalar a Ricardo como uno de los males del equipo. No creía en el portugués, y sigue sin creer ahora aunque éste siga perteneciendo al club.
No tardó mucho tiempo en darle la responsabilidad al portero de la cantera, ya que Doblas andaba por esas fechas lesionado. Primero en Copa y después en Liga, Casto demostró que no desentonaba en absoluto en una categoría superior. Aunque Chaparro siguió apostando por Ricardo después de la Navidad de 2008, la importante racha positiva que evitó un sufrimiento mayor para el equipo fue con el pacense bajo los palos. Los tres triunfos consecutivos ante Osasuna, Barcelona y Zaragoza alejaron al Betis del abismo. Las tres últimas jornadas, con el equipo salvado, Ricardo y Doblas ocuparon la portería. En 9 partidos, Casto sólo encajó 7 goles, lo que propició una ampliación de contrato hasta 2013.
Con estos datos y, sobre todo, con la apuesta que había ganado Chaparro a sus detractores cuando se decidió por un portero sin experiencia, era lógico que el trianero reforzara su apuesta por el extremeño en el inicio de la nueva campaña. Casto ha sido titular en todos los partidos de Liga que ha disputado el Betis -único jugador que ha disputado todos los minutos-, dejando que Ricardo, el portero que llegó como estrella -tiene un sueldo que así lo designa-, sea el que juegue los duelos coperos.
Al meta titular del conjunto heliopolitano le han acompañado luces y sombras este año. Suele mezclar unas intervenciones llenas de rapidez y agilidad con unas salidas por alto que lastran la labor defensiva del equipo. No hay que irse muy lejos para recordar el mal despeje en la jugada que costó gol de la derrota frente al Athletic. Aun así, Casto, por el momento, se ha hecho mayor como profesional defendiendo la portería verdiblanca, y a sus 26 años le quedan muchas más tardes por delante.
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