LA ALGABA
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El altar mayor de la capilla de Los Servitas: una joya lista para su restauración

Las obras comenzarán a partir del mes de junio, tras el triduo al Cristo de la Providencia

La actuación se sustenta en base a las subvenciones otorgadas por la Junta de Andalucía

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La Piedad servita, en el corazón del retablo a restaurar / Tomás Quifes

Todo a punto para devolver el máximo esplendor a una obra oculta y casi desconocida pero cargada de belleza y significado. La hermandad de Los Servitas acometerá próximamente la restauración del altar mayor de la Capilla de los Siete Dolores de Nuestra Señora, su sede canónica, anexa a la parroquia de San Marcos en torno a 1740 donde se hallan las raíces históricas y fundacionales de la corporación allá por finales del siglo XVII. En este recatado templo se estableció la cofradía y desde la misma comenzó a procesionar de manera penitencial tras su revitalización durante el siglo pasado, conformándose tal y como la conocemos hoy día.

El altar aparece flanqueado por las Santas Catalina y Bárbara / Tomás Quifes

La junta de gobierno que preside José Ibáñez se encuentra inmersa en los preparativos para iniciar esta intervención, que cuenta con una subvención directa concedida por la Junta de Andalucía. La administración autonómica ha anunciado recientemente el reparto de más de dos millones de euros entre distintas instituciones y entidades eclesiásticas para la conservación del patrimonio andaluz, entre las que se encuentran algunas cofradías beneficiarias como el Gran Poder (para su inventario), San Roque o la que nos ocupa de Los Servitas. Las actuaciones aprobadas por la Junta tienen un carácter integral, es decir, que se incluyen los tratamientos necesarios para la conservación de algunos bienes muebles y el uso de los tratamientos, siempre bajo los criterios de conservación-restauración.

Estas ayudas significarán, por tanto, la creación de hasta 182 puestos de trabajo de empleo directo. En este sentido, la restauración del altar servita estará dirigida por un equipo integrado por Jesús Manuel Lozano y María de la Cruz Gabarro. Según informa la corporación a este periódico, la intención es que la restauración comience a partir del 24 de junio, toda vez que culmine el triduo en honor a la imagen del Santísimo Cristo de la Providencia, con una duración estimada de tres meses, aprovechando de esta manera el tiempo de verano, donde decrece notablemente la actividad cofradiera. Durante dicho periodo, las imágenes del Cristo y de la Virgen de los Dolores serán reubicados en el espacio que ocupa habitualmente María Santísima de la Soledad, para que queden aislados durante el desarrollo de los trabajos y así quedar protegidas. La intención es, en definitiva, que el retablo luzca en su estado óptimo de cara a la reapertura del curso en septiembre, o ya cercano el mes de octubre.

Un altar para la Piedad

El interior de la Capilla de Los Siete Dolores aparece colmatado por este retablo mayor, realizado a mediados del siglo XVIII. Se compone de un sotabanco, un banco, un cuerpo compartimentado en tres calles y un ático. Destaca por la presencia de elementos destacados como columnas salomónicas u otros más propios de décadas posteriores, como los espejos. Actualmente, en las calles laterales del mismo figuran unas imágenes de Santa Catalina y Santa Bárbara, que escoltan el extraordinario grupo escultórico de la Piedad, obra maestra de José Montes de Oca.

Detalle de la sobrecogedora Piedad, ante los espejos tan característicos de la época / Tomás Quifes

Con unas dimensiones de ocho metros por algo más de seis, aparece rematado por un ático donde se halla el manifestador para cultos eucarísticos. Una de las partes donde se ahondará durante la restauración es el pabellón de telas encoladas que cae hacia los lados envolviendo el retablo, así como la corona que lo remata. En su decoración aparecen numerosos motivos y consideraciones, desde las propias tarjas barrocas o los elementos estilo rocalla en puertas y credencias, que cierran el retablo por ambos lados. Antiguamente, el camarín donde recibe culto la Piedad estaba flanqueado por imágenes de San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconieri, santos relacionados con la orden servita. También en este retablo estuvieron dispuestos durante tiempo las imágenes de San Juan y la Magdalena, hoy ubicadas en otra zona de la capilla. La última restauración practicada sobre este retablo se acometió hace ya más de treinta años, por lo que ahora se abre una posibilidad para indagar aún más acerca de esta obra donde, cada día, se contempla el misterio esencial de la Sexta Angustia de María, con su Hijo en el regazo al pie de la Cruz, tal y como la concibió, de manera magistral e irrepetible, el ingenio de Montes de Oca.

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