Cien años de 'La Virgen en sus Lágrimas', otra joya de López Farfán
La marcha fue compuesta en 1926 y cerraba el círculo de partituras dedicadas a la cofradía de Santa Catalina
Fue recuperada a finales de los años ochenta y es todo un clásico del Jueves Santo
Agenda cofradiera del primer fin de semana del año en Sevilla
El siempre recurrente Manuel López Farfán ya había acrecitado con creces la devoción y el aprecio que le dispensaba hacia la cofradía de Santa Catalina. El maestro de San Bernardo guardó durante sus años de producción una especial vinculación con la hermandad de La Exaltación, a la que agasajó con sus partituras y su ingenio, debido en buena medida a todos los años que acompañó al paso de palio tanto como músico raso como compositor en el Regimiento de Granada 34. En 1896 compone la marcha En mi amargura, (dedicada a la madre de su maestro y de música rebautizada posteriormente como El Cristo de la Exaltación), y en 1907 compone Al Santísimo de la Exaltación, que gozó de una popularidad inusitada en la época como así atestiguan crónicas y recortes de prensa.
Sin embargo, en 1926, hace ya justo un siglo -y habiendo revolucionado por completo el género de la marcha con Pasan los campanilleros, La Estrella Sublime y demás- continúa perfeccionando su estilo con la dedicatoria de hasta una tercera marcha procesional: La Virgen en sus Lágrimas, que cumple por tanto cien años de vida, siendo uno de los aniversarios musicales más destacados de este 2026.
La Virgen en sus Lágrimas, de algo más de cuatro minutos de duración, cuenta con diversas singularidades como, por ejemplo, la carencia de un tema introductorio. De carácter grave y profundo, el inicio en sí refleja los sollozos de la Virgen, al que se le abre un potente y drámatico fuerte de bajos. Llama poderosamente la atención el exquisito y elegante trío, que vertebra la parte final de la partitura y nos evoca no solo el sello inconfundible de Farfán; también la efervescencia de los años veinte de la capital andaluza.
Como ocurrió con diversos títulos de Farfán, la marcha cayó en el ostracismo hasta que a finales de la década de los años ochenta se recuperó para ser interpretada en la salida de la cofradía el Jueves Santo de 1990, configurándose como un clásico tras la dolorosa de las Lágrimas, siendo La Exaltación la única cofradía de la ciudad a la que Farfán dedicó tres composiciones. Una gran ocasión este centenario para que formaciones y hermandades la recuperen definitivamente y sea habitual en los repertorios de la próxima Semana Santa.
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