Sevilla rinde homenaje a Cayetano González con una exposición en la Fundación Cajasol
La muestra permanecerá abierta hasta el 8 de marzo y ocupa toda la manzana de la antigua Audiencia Provincial
Se cumple medio siglo de la muerte de un artista poliédrico que dejó innumerables obras para la Semana Santa
La fotogalería de la inauguración de la exposición sobre Cayetano González
El Cristo de la Buena Muerte saldrá en vertical en el Vía Crucis del Consejo
Sevilla rinde homenaje a Cayetano González en el 50 aniversario de su muerte. Y lo hace con una exposición a la altura de quien contribuyó con sus obras a engrandecer el patrimonio de la Semana Santa. Con el título de Cayetano González (1896-1975). Maestro de orfebres, la sede de la Fundación Cajasol acoge esta importante muestra que permanecerá abierta hasta el 8 de marzo y que ya se ha convertido en una de las principales citas culturales de la inminente cuaresma. Al acto de presentación, que ha tenido lugar este lunes, han acudido, entre otras personalidades, el presidente de la entidad patrocinadora, Antonio Pulido; el delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés; y el presidente del Consejo de Cofradías, Francisco Vélez.
Impulsada por las hermandades de la Amargura, Pasión, el Silencio y el Calvario, en las que dejó gran parte de su legado, la exposición ha sido coordinada por el Consejo de Cofradías, mientras que el montaje ha corrido a cargo de Páginas del Sur. Está comisariada por José Roda Peña y Antonio Joaquín Santos. En ella no sólo se aborda la figura de Cayetano González como referente de la orfebrería, sino como un profesional que abarcó numerosos ámbitos artísticos. Un carácter poliédrico debido a la gran vinculación que mantuvo en sus inicios con su tío, Aníbal González, el arquitecto regionalista por excelencia e impulsor de la transfomación urbanística que experimentó Sevilla a principios del siglo XX.
De hecho, uno de los objetivos de la exposición es destacar, por encima de sus múltiples cualidades, la faceta de Cayetano González como dibujante y proyectista, al ser capaz de trasladar sus obras en lápiz a la ejecución en múltiples materiales: desde la plata, al bordado o la madera. Ese carácter multidisciplinar obliga a que este homenaje ocupe todas las salas de la Fundación Cajasol, la gran manzana cultural de la capital andaluza.
Un "artista poliédrico" -como bien refieren los paneles informativos de la muestra- en una época de profundos cambios en Sevilla. Cayetano vivió la metaformosis de la ciudad a raíz del auge del regionalismo que, concebido en su origen como arte ecléctico, se convirtió en un estilo propio, del que este artista fue heredero. Aunque destacó principalmente en el barroco, su conocimientos arquitectónicos y la fácil aplicación de este saber en las artes decorativas lo llevaron a cultivar otros estilos, como el neogótico (ahí está el paso del Cristo de Santa Cruz) o el bizantino, presente en uno de sus trabajos más contuntendes y personales, el palio de la Virgen de la Concepción, del Silencio, inspirado en la fachada de la basílica de San Marcos, de Venecia.
Esta amplia producción (tanto de las obras ejecutadas como de las que no salieron del papel) se ve reflejada en una muestra con más de 250 enseres, que, además de los pertenecientes a las corporaciones promotoras del homenaje, incluye un largo listado de piezas procedentes de descendientes del orfebre, coleccionistas o instituciones privadas. En total, 20 entidades participantes de Sevilla capital, la provincia (Écija y Carmona), Málaga, Huelva (Aracena) y Córdoba (Lucena).
Con tales premisas, la exposición sobre Cayetano González se articula en tres salas. La primera de ellas aborda su faceta biográfica -con fotografías y documentos personales-, cofrade (el ingreso en la Hermandad de la Amargura), y especialmente su labor como diseñador. Especial interés adquieren aquí los proyectos no realizados, como el del faldón del paso de la Virgen del Valle, el del techo y bambalina de la Virgen de la Presentación. También destacan una guitarra de plata, del anticuario Jacobo Linde, de la que este periódico realizó una publicación hace escasos años; y una de sus obras más conocidas como escultor: las figuras secundarias del misterio del Desprecio de Herodes.
La plata se convierte en la protagonista de la segunda sala, dividida en tres apartados. Por un lado, los enseres de culto, con obras como los frontales de la parroquia de San Andrés o de la iglesia de los Jesuitas, a la que ha regresado recientemente la Hermandad de los Javieres. En el ajuar de las imágenes se presta atención a su gran producción de coronas, en la que no se pasa por alto la presea de la coronación de la Amargura, que marcó un hito en este tipo de enseres. También se atiende a sus diseños para los bordados, como la saya para la Virgen de la Presentación, confeccionada por Carrasquilla en 1960. Sin olvidar la prolífica contribución a mejorar el juego de insignias de numerosas cofradías. Sirvan de ejemplo las portentosas bocinas de la Amargura, el simpecado del Valle (bordado por Rodríguez Ojeda) o los ciriales de la Hiniesta.
La tercera sala está dedicada a los pasos procesionales que concibió, como el de Santa Cruz; o el de la Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta. Aunque de especial interés resultan los que no salieron del papel, como el de la Buena Muerte de los Estudiantes, o el anteproyecto para el del Cristo de las Tres Caídas de Triana. En los pasos de palio, destaca el de la Virgen de los Dolores, de las Penas de San Vicente o el de la Calvario. La guinda de esta magna exposición llegará dentro de dos semanas, cuando el patio de la antigua Audiencia Provincial acoja la obra cénit de Cayetano: el paso del Señor de Pasión, con toda la documentación y el proyecto de sus distintos elementos.
La muestra podrá visitarse desde este martes 10 de febrero al 8 de marzo. El horario de apertura es, de lunes a domingo, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00.
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