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Comienza el derribo de la gasolinera de Alcosa de madrugada y bajo un enorme despliegue policial

Decenas de agentes de la Policía Local han garantizado la ejecución de la sentencia judicial por parte de Urbanismo

Un primero intento fallido el 10 de diciembre

Un contrato nulo y una licencia provisional, las claves del caso

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Arrancan los trabajos de demolición de la gasolinera de Alcosa / Antonio Pizarro, Ismael Rubio

El derribo de la gasolinera de Alcosa comenzó la madrugada de este jueves, amparado por un impresionante despliegue de la Policía Local de Sevilla. Minutos antes de la una de la madrugada, alrededor de una veintena de vehículos policiales llegaron a la estación de servicio y aseguraron un perímetro en torno a la misma. Poco después aparecieron los técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo y los operarios de la empresa de demolición, que iniciaron los trabajos de derribo por uno de los lavaderos de coches.

Operarios colocan vallas para perimetrar la zona de derribo de la gasolinera de Alcosa. / Antonio Pizarro

En las próximas horas está previsto que se tire también la tienda y la cafetería, mientras que los surtidores requieren de una operación algo más compleja que puede prolongarse durante varias semanas por cuestiones de seguridad, pues es preciso retirar primero los tanques de combustible. La operación de demolición responde al cumplimiento de una sentencia del juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 9 de Sevilla, que declaró nulo el contrato de arrendamiento del terreno y la licencia de la estación de servicio, por lo que la empresa se quedó sin título habilitante para poder ejercer.

Policías y bomberos en el acceso a la gasolinera de Alcosa. / Antonio Pizarro

Urbanismo ya intentó ejecutar la sentencia el pasado 10 de diciembre, pero los responsables de la gasolinera, sus trabajadores, familiares y amigos de éstos lograron paralizar el derribo aquel día. Colocaron un autobús, un camión y varios vehículos cortando el paso a la estación de servicio, y así permanecieron durante toda la mañana, consiguiendo suspender la demolición y ganar algo de tiempo para intentar parar de nuevo el proceso en los juzgados. El recurso presentado por los gasolineros fue desestimado el 29 de diciembre por el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4.

Trabajos de demolición en la gasolinera de Alcosa. / Ismael Rubio

Unos minutos antes de la una de la madrugada, decenas de policías locales llegaron a la gasolinera y cortaron el acceso a la misma por los dos lados de la calle Ulpiano Blanco. Precintaron el establecimiento y colocaron un perímetro de seguridad en torno al mismo con vallas, conos e incluso la cadena de pinchos que se utiliza en los controles preventivos, así como varios vehículos. Controlaron un perro que había en las instalaciones y acompañaron al último cliente a que se marchara con su coche. Al enorme dispositivo de la Policía Local se le suma la presencia de los Bomberos y la colaboración de la Policía Nacional, que tenía agentes de paisano en la zona.

La gasolinera de Alcosa, precintada por la Policía instantes antes del derribo. / Ismael Rubio

El empleado que estaba en el turno de noche avisó a sus jefes y poco después acudieron los responsables de la gasolinera, empleados y familiares al lugar, pero ya no pudieron acceder. Se encontraron con una barrera de policías que le impedía el acceso a la calle con cascos y escudos protectores. Hubo gritos, lágrimas y momentos de tensión, pero el dispositivo policial funcionó a la perfección y no fue necesaria ninguna intervención mayor. En un momento de la noche tuvo que acudir una ambulancia para atender a una de las personas que estaba concentrada junto a esta barrera, posiblemente por un cuadro de ansiedad. Son unas veinte las personas que se quedan en el paro tras esta decisión judicial.

Un policía local extiende la cadena de pinchos para impedir el acceso a los vehículos a la gasolinera de Alcosa. / Ismael Rubio

Una excavadora derribó uno de los lavaderos de coches. Máquinas que cuestan en torno a 100.000 euros acabaron convertidas en chatarra en cuestión de segundos. En la gasolinera quedaban autobuses y camiones, cuyos dueños irán siendo acompañados por la Policía en el momento en que regresen a sus vehículos para ir desalojando el terreno. En la torre luminosa del establecimiento seguía recordando que estaba abierto las 24 horas y marcando el precio del diesel a 1,269 euros el litro y el de la gasolina a 1,319.

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