La Ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta se empina
Aquello que siempre dimos por hecho adquiere una importancia especial este 2022. Desde la audición de una marcha al rito de sacar la papeleta. Esta cuaresma es la del reencuentro del sevillano con su propio mundo tejido en torno a la fiesta más hermosa de la ciudad.
-Oiga música cofradiera, elija sus preferidas en Spotify, coloque en bucle la misma composición si tiene una como favorita, una marcha que sea la banda sonora de su particular Semana Santa. Si puede, ay, ponga ese disco de Pasarela con las marchas interpretadas por la banda de Soria 9, o el CD más moderno de la banda sinfónica municipal, o el de las composiciones de la película Semana Santa tocadas por la Filarmónica de Londres. La música permite recrear momentos, revivir, reencontrarse con la mejor Semana Santa. Seguro que usted tiene marchas ligadas a una cofradía, a un momento vivido junto a una persona, al comienzo gozoso de la fiesta o al adiós a un paso de palio. Las tardes de cuaresma, los desplazamientos en coche, los largos paseos por la ciudad cuando la noche se funde con el final de la tarde son buenos momentos para disfrutar de la música cofradiera. Oír marchas de Semana Santa, sobre todo si son buenas, de las que ayudan a forjar la identidad de la fiesta en la última centuria, es una verdadera delicia que este año supone un aliciente porque este año sí tendremos Semana Santa.
-No deje los preparativos para última hora. Convierta en un rito la compra del cinturón de esparto, sacar la papeleta de sitio, entrar en una iglesia a rezar un momento al Señor que está en el altar de cultos, merendar una torrija cuando la luz de la tarde está radiante, hay humo del incienso que se quema en la tienda ambulante o de una obra le llegan las notas de una marcha. Cualquier trámite puede ser revestido de su particular liturgia. Si el viaje propiamente dicho forma parte de las vacaciones, la cuaresma vivida con intensidad, serenidad y paciencia debe estar guiada por ese dejarse llevar que debe marcar la Semana Santa en la calle. Hay cosas que no pueden ni deben ser hechas con prisas. Y evite las gestiones on line porque, aunque se gana en comodidad, se pierde la vivencia. No es lo mismo, por ejemplo, sacar la papeleta de sitio presencialmente que por la vía digital.
-Si se le dan bien las manualidades, aprenda esta cuaresma a rizar palmas. Es una hermosa moda en auge en los últimos diez años. Antes sólo se veían en el paso de la Borriquita, en unas algunas casas con grandes balcones y en las procesiones de las parroquias en la mañana del Domingo de Ramos. Ahora se ofrecen talleres en los que en pocas tardes aprende un arte que aplican cada vez más cofrades. Las técnicas más preciosistas vienen de Elche, pero aquí acaban sevillanizándose en poco tiempo. Hasta existen de unos años a esta parte las palmas de tamaño diminuto para la solapa de la chaqueta. Una buena palma rizada colgada todo el año en el balcón de casa es una suerte de reloj de la cuenta atrás de la siguiente Semana Santa. Cuanto más ennegrecida, más próximo está el siguiente Domingo de Ramos.
-Evite en lo posible retransmitir su cuaresma en las redes sociales y otros dispositivos de publicidad de la vida personal, salvo que tenga la seguridad de que su publicación aporta algo verdaderamente interesante y enriquecedor, y siempre que tenga la seguridad de hacerlo de forma sutil y elegante. Se debe evitar cualquier perspectiva consumista. Si descubre algo con encanto, no lo publique. Lo acabará matando de éxito. Si quiere recordar cuándo y con quién se vistió de nazareno en la última Semana Santa, no difunda fotos sin antifaz. El anonimato del nazareno tiene su sentido. Las cosas auténticas se intuyen, son íntimas, se sabe lo que hay que saber sin necesidad de más. Viva su cuaresma con estilo. Para algunos no publicar ciertas cosas es una verdadera penitencia. Ante la duda, discreción.
-La cuaresma es como la vida. Puede ser muy corta y de pronto volverse desesperadamente larga. Depende de usted. Sin la visita a los templos no se puede vivir con plenitud. Consulte la agenda de Diario de Sevilla. Propóngase acudir a las iglesias donde hay cultos de hermandades. En algunas hay verdaderas maravillas del arte de la priostía. Lea los artículos de las firmas que por su amor incondicional a la Semana Santa aportan hermosas visiones, caso de los hermanos Carlos y Pablo Colón en las páginas y en la web de este periódico. Saque la papeleta de sitio en la casa de hermandad siempre que pueda. Eche un vistazo al célebre libro de Peyré, reviva quizás sus años de juventud con el del padre Federico Gutiérrez, que era la Wikipedia de urgencia de los años ochenta; rescate los fascículos de la Caja San Fernando, disfrute de nuevo con las impresionantes fotografías de Ramón León en Sevilla, templo de Luz. Algunas incursiones en el pasado pueden reportarle una visión de la cuaresma y de la Semana Santa muy recomendable, sobre todo para no perder el tiempo en asuntos accesorios o que no merecen tanta atención.
-La tertulia es a la cuaresma lo que la miel a la torrija. Si es un hábito siempre sano, mucho más en estos días de espera. La gran clave es seleccionar buenos contertulios. Si tres son bulla para ver cofradías, casi lo mismo se puede afirmar de una tertulia. Evite los pontificadores, tóxicos y negativos. Son poco aconsejables los que nada saben y los que aparentan saber demasiado, los que todo lo ven bien y los que despotrican sin freno. Un cofrade veterano que ofrezca buenos relatos puede ser siempre una buena opción. La selección de la taberna es igualmente importante. Y no olvide que en tiempos las mejores tertulias se organizaban de forma improvisada en el mostrador de un comercio. A veces los mejores momentos de la cuaresma son los que no están planificados. Y en este 2022 vamos a reestrenar muchos hábitos, momentos y emociones.
-No deje para última hora el capirote. El cartón es un material que sufre durante el año verdaderas agresiones. No se libra el capirote de rejilla que con el cuento de la flexibilidad acaba adquiriendo extrañas formas. Acuda ya a esas tiendas con encanto que no suelen tener dependientes precisamente… encantadores. Entiéndalo, la mayoría del personal acude cuando tiene la Semana Santa encima y somete a un verdadero estrés a estos profesionales. El capirote debe ser comprado en la primera mitad de la cuaresma, sobre todo si elige una tienda que no se lo entrega en el acto. Usted disfruta con tranquilidad de este rito y en las tiendas se lo agradecerán. Durante la espera fíjese en los artículos que venden estos interesantes comercios durante el año para mantener la actividad. Algunos hacen pelucas, otros perfumes. Tienen mucho mérito y ofrecen un servicio fundamental para la Semana Santa.
-Llevamos dos años sin vivir la Semana Santa en la calle. Probablemente hemos perdido forma física al igual que hasta ciertas costumbres que antes nos salían solas. Comience a dar largos paseos, hay que ponerse a tono poco a poco, o el Domingo de Ramos se le hará muy cuesta arriba y tendrá que poner los pies en saltratos antes de tiempo. Las tardes son cada vez más largas y es una gozada andar de templo en templo, no todo es recorrer por la mañana la ruta del colesterol junto al río. La cuaresma es un buen tiempo para caminar por las tardes. Una costumbre de cofrades con mucha experiencia es la de restringir bebidas y alimentos en la cuaresma de acuerdo con el espíritu de este tiempo de penitencia, meditación y conversión. El problema son los atracones llegado el Viernes de Dolores. Si tiene claro que usará zapatos nuevos vaya haciéndoles la horma. Pasear es la mejor forma de conocer una ciudad. Y hacerlo en Sevilla en cuaresma rejuvenece el alma.
-Si no hay restricciones sanitarias, disfrute por supuesto de conciertos y traslados. Y, por qué no, de algún ensayo de costaleros de esos que permiten revivir levantás, relevos y largas chicotás. Hemos estado privados tanto tiempo de tantas cosas que dábamos por hechas que seguro que ahora las valoramos mucho más. En un mundo en crisis, con una guerra que nos deja escenas de violencia y sufrimiento, es un privilegio poder vivir una cuaresma como las de siempre. -
-Mire los nazarenitos de la confitería de la Campana, siempre ojipláticos a la espera de las miradas de niños y adultos. La cuaresma nos prepara una Semana Santa que es fe, sentimiento y memoria. Y en esa memoria estarán quienes han sido privados de este reencuentro. También estará, como siempre su infancia, pues son días de recordar cómo fueron nuestras cuaresmas de niños y estudiantes. Este año todos seremos niños de nuevo porque reestrenamos el gozo de la espera que nos fue arrebatado por una pandemia. Somos los sevillanos que sufrimos dos veces seguidas la certeza de no tener Semana Santa. Ahora somos más fuertes y valoramos más una torrija empapochá en compañía, una oración a deshoras ante un azulejo, la mudá de una parihuela, el olor de la palma fresca lista para ser rizada, el encargo de una nueva túnica…
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