El Arzobispado de Sevilla intenta evitar el cierre de la parroquia de San Julián antes de Semana Santa
Patrimonio
La decisión, que se tomará los próximos días, queda condicionada al dictamen técnico
El secretario Isacio Siguero asegura que "no vamos a correr el más mínimo riesgo"
La parroquia de San Julián cerrará por obras tras la Semana Santa
El Arzobispado de Sevilla intenta que el cierre de la parroquia de San Julián se lleve a cabo después de la próxima Semana Santa. A poco más de un mes del Domingo de Ramos, la intención de la autoridad eclesiástica es que esta decisión se tome una vez finalizada la fiesta religiosa, con el fin de alterar lo mínimo posible los cultos a celebrar por la Hermandad de la Hiniesta en su sede canónica, desde donde realiza estación de penitencia. Así lo ha confirmado el secretario general y canciller de la Archidiócesis, Isacio Siguero, a este periódico. No obstante, todo queda condicionado al dictamen técnico. "No vamos a correr el más mínimo riesgo", ha precisado Siguero.
La decisión sobre este cierre se tomará la próxima semana. A día de hoy, siempre según Siguero, no se ha comunicado oficialmente nada. No existe decreto alguno. En el Arzobispado son conscientes de las consecuencias que supone que la comunidad parroquial y las hermandades que radican en dicho templo tengan que abandonarlo en plena cuaresma. Por tal motivo, se va a intentar que tal medida se lleve a cabo después de Semana Santa.
Este deseo, sin embargo, puede caer en saco roto si la seguridad se ve comprometida. "No vamos a correr el más mínimo riesgo", ha insistido el secretario general de la Archidiócesis, quien confía en esclarecer el futuro de San Julián la próxima semana.
El coste de las obras
El anuncio del posible cierre antes del Domingo de Ramos ha sorprendido al propio párroco, Amador Domínguez, y al hermano mayor de la Hiniesta, Nicolás de Alba Fernández. El sacerdote ha mostrado su "sorpresa" por las noticias que han circulado las últimas horas. Ha asegurado a Diario de Sevilla que "no ha recibido ningún decreto del cierre del templo". "De haberse comunicado, habría informado primero a los feligreses", ha aclarado este sacerdote, quien el pasado 1 de febrero, durante la función al Cristo de la Buena Muerte, anunció que las obras de restauración en San Julián comenzarían después de Semana Santa, con un coste aproximado de 600.000 euros, de los que la mitad los sufraga el Arzobispado y el otro 50% lo tendrá que aportar la propia parroquia. En ese pronunciamiento no se aventuró a estimar la duración de estos trabajos, que se prevén de mucha envergadura.
Una de las corporaciones afectadas es la de la Hiniesta, que se encuentra en plenos cultos cuaresmales. De hecho, este fin de semana la dolorosa permanece expuesta en besamanos. El próximo lunes, su titular presidirá el Vía Crucis de las Hermandades, que saldrá de San Julián. Su hermano mayor también asegura que no ha recibido comunicación alguna sobre el posible cierre en estas fechas. Ni por parte del párroco ni del Arzobispado.
Santa Marina y San Marcos
Ya sea antes o después de Semana Santa, las gestiones para el traslado de las hermandades están muy avanzadas. Se plantea que cuando San Julián se cierre, la Hiniesta resida provisionalmente en la cercana iglesia de Santa Marina, sede de la Hermandad de la Resurrección. Desde allí saldría este 2026 en el caso de que tenga que abandonar su templo en fechas previas al del Domingo de Ramos. A comienzos de la década de los 90 ya lo hizo desde allí. Incluso se ha llegado a barajar que el próximo septenario de la dolorosa se celebre en el Convento de Santa Isabel, al coincidir con los cultos de la Resurrección. Tampoco hay nada confirmado al respecto.
La otra corporación con sede en San Julián es la de la Virgen del Rosario, hermandad de gloria que encontraría en la parroquia de San Marcos la sede provisional mientres duren dichos trabajos.
Lo cierto es que, hasta el momento, como confirman fuentes oficiales del Arzobispado, no hay ningún decreto de cierre. Una decisión que, en todo caso, se tomará la próxima semana si existiese un motivo de urgencia que obligara a que las dos corporaciones tuvieran que salir de este templo lo antes posible. "Hay convesaciones en las que han participado todas las partes implicadas, en estos encuentros se analiza la situación de la iglesia, que preocupa desde el pasado verano", señalan estas fuentes, que abundan en que la premura podría venir motivada por los actos y cultos previstos esta cuaresma, a los que asiste un elevado número de personas, además de la estación de penitencia.
El precedente del Salvador
La última vez que se decretó un cierre en cuaresma fue en 2003, en el la iglesia del Salvador. En aquella ocasión la decisión la tomó el cardenal Carlos Amigo Vallejo tras haberse desprendido una piedra de las bóvedas de las antigua colegiata, días antes del Miércoles de Ceniza. La decisión provocó que las hermandades del Amor y Pasión buscaran refugio en distintos templos. La cofradía del Domingo de Ramos lo hizo en la iglesia de la Anunciación y la del Jueves Santo salió aquella Semana Santa desde San Hermenegildo. Luego pasó a la iglesia de la Misericordia.
Queda esperar a los próximos días para saber si el Vía Crucis de las Hermandades que presidirá el Cristo de la Buena Muerte el próximo lunes será el último culto que se celebre en San Julián o si el calendario cuaresmal en este templo continuará con normalidad, al menos, hasta después de Semana Santa.
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