La ventana
Luis Carlos Peris
Las noticias, una a una
El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, ha lanzado una contundente llamada a las hermandades y cofradías para emprender "una audaz renovación de la mirada". Planteando la pregunta "¿Y después del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular de Sevilla: qué?", el prelado ha dibujado una hoja de ruta para que el impulso del exitoso encuentro se traduzca en un compromiso renovado y una nueva etapa en la historia de estas instituciones. El arzobispo ha relizado estas reflexiones este jueves durante la ponencia inaugural del curso cofradiero del Consejo de Cofradías.
El congreso, calificado como un "hito en la historia de la fe y la tradición", no debe ser visto como un evento pasado, sino como el punto de partida hacia un futuro lleno de retos y oportunidades. Saiz Meneses ha subrayado que el encuentro fue una llamada a renovar la misión en el mundo actual y a redescubrir la mirada transformadora de Dios para que las hermandades sean un "signo vivo de la fe y la esperanza".
El discurso del Arzobispo se centró en la necesidad de actualizar los tres pilares que sustentan la vida de las hermandades, recogidos en sus eeglas.
El arzobispo ha destacado dos proyecciones clave que emergen del Congreso: la evangelización y la identidad del cofrade. La misión evangelizadora, alma de las hermandades, debe redescubrir la belleza como "vía privilegiada para el encuentro con Dios" y saber dialogar con la cultura contemporánea. El perfil del cofrade que se busca es el de un "discípulo misionero, de profunda espiritualidad y sólida formación".
Para consolidar este camino, se propuso la creación de un observatorio permanente sobre la piedad popular, un foro interdisciplinar que permitirá estudiar la riqueza de las tradiciones, identificar retos y desarrollar estrategias pastorales efectivas y que ha sido inaugurado este verano.
El Congreso, según ha concluido el arzobispo, ha dejado claro que las hermandades son agentes cruciales en la misión de la Iglesia, llamadas a ser "fermento de santidad" y constructoras del Reino de Dios a través de obras concretas de amor y servicio. "Hoy más que nunca la Iglesia y el mundo necesitan unas hermandades vivas, ejemplares, eficaces, comprometidas", ha sentenciado, pidiendo una respuesta generosa a esta llamada del Señor.
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