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La prisión de Sevilla en la que estuvieron presos Cervantes y Martínez Montañés: Así era la Cárcel Real

Fachada de la Cárcel Real de Sevilla hacia la Calle Sierpes. Plano de Juan Navarro datado en 1714

En la actual calle Sierpes, casi llegando a la Plaza de San Francisco, se encuentra el edificio en el que un día se ubicó la antigua Cárcel Real de Sevilla, una construcción de origen medieval que estuvo funcionando en la hispalense hasta su demolición en el siglo XIX.

La Cárcel Real de Sevilla nace en el Repartimiento de la ciudad, tras la conquista de esta por Fernando III en el siglo XIII. Según un artículo sobre esta institución publicado por Teodoro Falcón Márquez, la cárcel quedaría en estado ruinoso en el año 1418 y sería reconstruida a expensas de Guiomar Manuel, perteneciente a la nobleza sevillana. La construcción sería ampliada, posteriormente, en el año 1569.

Por ella pasaron importantes figuras del Siglo de Oro español como el escultor Martínez Montañés, Mateo Alemán, en autor de Guzmán de Alfarache, el pintor y escultor Alonso Cano o el mismísimo Miguel de Cervantes, quien parece ser que comenzó a escribir El Quijote entre sus barrotes.

El edificio se organizaba en torno a un patio principal presidido por una fuente octogonal cuya agua procedía de los Caños de Carmona. Alrededor de este patio se situaban los calabozos, con tres metros de profundidad. La prisión disponía, también, de una capilla. En su interior había una parte dedicada a la cárcel de mujeres, con un pequeño patio y una pila rectangular. El edificio tenía un total de tres plantas en las que se iban disponiendo las celdas, siendo la de abajo la que albergaba las celdas de mayor seguridad. En el escrito de Falcón Márquez explica que, según los escritos de la época, la Cárcel Real era un lugar "nauseabundo" y "un tétrico edificio en el que todo el mundo gritaba".

A lo largo de los siglos VII y XVIII el edificio experimentó numerosas reformas hasta que en 1705 volvía a encontrarse en estado ruinoso. La prisión subsistió en este lugar hasta 1835, cuando se trasladó al antiguo edificio de los Agustinos Descalzos de Nuestra Señora del Pópulo.

El edificio fue derribado en el siglo XIX y desde entonces ha tenido diversos usos y propietarios. En el año 1905 fue sede del Círculo de Labradores y Propietarios. También se convertiría en unos baños, un hotel y un café hasta que fue adquirido por el Banco Hispano Americano. Ahora es la sede central de Caja San Fernando.

Una losa de 1905 y una placa de cerámica de 1984 recuerdan la historia de la Cárcel Real, mientras que también hay un homenaje a Cervantes en forma de estatua en la parte trasera.

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