Las claves de la campaña electoral en la provincia

En los municipios, la batalla también se dirime por la derecha

  • El aumento de candidaturas de Cs y Vox podría cambiar el equilibrio de fuerzas en los plenos

  • Son los primeros comicios desde 2011 en los que los recortes y la crisis no centran el debate

  • En 2015, el PSOE fue el más votado en 70 poblaciones, IU en 14, el PP en 11, el PA en 5 y Cs en uno

Pancartas electorales en el mercadillo de Burguillos en la campaña de las municipoales de 2015. Pancartas electorales en el mercadillo de Burguillos en la campaña de las municipoales de 2015.

Pancartas electorales en el mercadillo de Burguillos en la campaña de las municipoales de 2015. / José Ángel García

Las dos últimas elecciones municipales han estado marcadas en la provincia de Sevilla, como en todo el país, por la crisis económica.

En 2011 y en 2015 todo lo condicionó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, de la que se habían financiado los ayuntamientos, que se vieron obligados a afrontar complejos ajustes para responder a la emergencia social, que afectó a familias que no habían necesitado ayudas hasta entonces, y hacer recortes en casi todo, porque los ingresos cayeron en picado y el Estado forzaba a ello. Legalmente, se priorizó el pago de la deuda para reducir el déficit público.

Los comicios del 26 de mayo –los décimos desde 1979, cuando se cumplen 40 años de ayuntamientos democráticos– son, de alguna forma, los de la normalización tras esa etapa.

Porque, aunque hay excepciones, la mayoría de los consistorios han recompuesto sus cuentas, tienen superávit y hablan de nuevo de inversiones y proyectos y de gestionar, más allá de cerrar la contabilidad cada año.

En este contexto y al margen de cómo los vecinos de cada sitio juzguen lo realizado por cada alcalde, la incógnita de estas elecciones es saber en qué medida y con qué fuerza los partidos que ahora parecen emergentes (Cs, con su discurso liberal, y Vox, más centrado en lemas nacionales) entran en los ayuntamientos en los que se presentan

En el caso de los naranjas lo hacen en algo más de medio centenar, cuando en 2015 sólo lo hicieron en 13, y Vox, en casi una treintena frente a los tres de hace cuatro años.

Modelo andaluz o modelo Pedro Sánchez

La cuestión está en cómo su presencia modifica el actual equilibrio de fuerzas en los consistorios y con qué consecuencias: si sus concejales dan opción a pactos a la derecha para gobernar donde ésta lo tenía difícil (el mismo esquema de la Junta) o si la fragmentación termina dando mayoría al PSOE, incluso en los feudos del PP, como ha ocurrido en las generales en Espartinas o Tomares.

El reto para el PP es que el bagaje de sus alcaldes o la proyección de los nuevos candidatos que presenta –más de dos tercios son por primera vez cabeza de lista– evite en los municipios el sorpasso que se produjo en bastantes casos en las generales.

Hay que recordar en este sentido que, aunque ahora se hable más de ellos, no es la primera vez que Cs concurre en las municipales en Sevilla y su balance no es del todo bueno.

En Espartinas, donde fue el más votado, y en otros municipios sus ediles han terminado a la gresca o expulsados por la formación, como pasó al inicio del mandato con su edil de Castilleja de la Cuesta, que quiso ejercer desde Chicago. A ello se une la polémica por la renuncia en la víspera electoral de su antiguo candidato en Dos Hermanas, que denunció un intento de chantaje.

Las banderas oficiales colocaldas ante el Ayuntamiento de Dos Hermanas, donde Toscano repite como candidato. Las banderas oficiales colocaldas ante el Ayuntamiento de Dos Hermanas, donde Toscano repite como candidato.

Las banderas oficiales colocaldas ante el Ayuntamiento de Dos Hermanas, donde Toscano repite como candidato. / D. S.

Más fragmentación y necesidad de pactos

Lo que casi todos los partidos dan por hecho es que se tiende a una mayor fragmentación política también en los plenos municipales. Ello obligará a familiarizarse con la cultura del diálogo y del pacto para no caer en el bloqueo, que es nefasto para los municipios.

El riesgo se corre sobre todo en los grandes núcleos. Aunque los resultados de las generales han dado alas a algunos feudos socialistas –como Dos Hermanas, donde el valedor de Pedro Sánchez, Francisco Toscano, opta por novena vez a la reelección–, de que se puede repetir la mayoría absoluta.

En las elecciones de 2011, ya hubo 41 municipios en los que ningún partido logró la mitad más uno de los concejales.

Tercer envite para Adelante

Otra de las novedades importantes de estos comicios municipales en Sevilla es que, por primera vez, IU y Podemos se presentan claramente juntos a unas elecciones locales en un número elevado de municipios –en 67 de los 106, contando ahora con El Palmar de Troya– y tras dos citas electorales previas que no han sido buenas (han sumado menos juntos que por separado) pero han supuesto cierta consolidación de la marca.

En 2015, Podemos no se atrevió a entrar con su nombre en los ayuntamientos e impulsó agrupaciones de elecctores y partidos de marca blanca que quedaron como principales grupos de la oposición o muy cerca de éstos en algunos grandes municipios (Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, Bormujos, La Rinconada, Tomares, Mairena del Aljarafe, entre otros).

En bastantes casos, sus concejales de esas confluencias también se han dividido, están como no adscritos y han tenido escaso protagonismo como oposición.

Los datos de partida

En 2015, el PSOE fue de nuevo el partido con mayor prevalencia en Sevilla y la opción más votada en 70 de los 105 ayuntamientos. Revalidó su mayoría absoluta en la Diputación Provincial de Sevilla.

No obstante, es en los comicios municipales en los que el mapa de los colores políticos de la provincia es más variado, mucho más que el que se colorea después de las elecciones generales y autonómicas y con importante presencia de otros partidos.

Como ocurre históricamente en Sevilla, IU fue la segunda fuerza en número de ayuntamientos, aunque en número global de ediles le supera el PP por su tirón en el área metropolitana.

La federación se colocó como la lista más votada en 14 poblaciones, pese descosido que le hicieron en algunos municipios las agrupaciones de Podemos. En El Coronil, la actual alcaldesa gobierna con una de esas confluencias: Ganemos.

El PP fue el más votado en 11 ayuntamientos, incluido el de la capital, en un año de bajón porque fueron cinco menos que los que había sacado en 2011.

El PA, que a partir de 2015 mantuvo su marca registrada sólo para dar cobertura legal a sus grupos municipales, logró la mayoría absoluta en cinco ayuntamientos y Cs ganó, con mayoría simple, en Espartinas.

El resto de las alcaldías se las repartió Ciudadanos por Constantina (partido local que perdió el gobierno después en una moción de censura), la Voz de Villaverde, cuyo alcalde también dejó el gobierno tras una cuestión de confianza y Nueva Izquierda, con mayoría absoluta, en Fuentes de Andalucía.

Unas locales sin el PA

El PA no es el único partido que desaparece del todo de las papeletas que los ciudadanos con derecho a voto de la provincia se encontrarán en los colegios electorales. También lo hace UPyD, que todavía en 2015 presentó candidatura en algunos de los grandes municipios y sacó un concejal en Cantillana. Ahora, aunque el partido sigue existiendo, no se presenta en ningún municipio.

La mayoría de los grupos del PA en el gobierno se han decantado por crear partidos locales para volver a presentarse, salvo el de Coria, donde el equipo de Modesto González concurrirá como Andalucía Por Sí. Otro partido de corte andalucista que se presenta en algunas localidades es Andalucía 100%.

En total, el PA tiene 95 concejales en la actualidad, 43 en esos cinco municipios que en los que gobierna y el resto repartidos en otros.

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